MADRE DE LA MISERICORDIA

Publicado: 07 Diciembre 2015
FESTIVIDAD DE LA INMACULADA
Marte 8 de Diciembre de 2015
REFLEXIÓN
 
         1.- El Papa Francisco  inaugura hoy en Roma el Año Santo de la Misericordia, y a este propósito quiero ofreceros una breve reflexión.
         S. Juan define a Dios diciendo que DIOS ES AMOR. Y la misericordia  son todos los actos de amor que Dios tiene con cada uno de nosotros.
         Por eso un Año Santo dedicado a la Misericordia es tener la ocasión de reflexionar y orar para que todos podamos profundizar, entender y experimentar lo que significa ser amados por Dios con un amor misericordioso. Un amor misericordioso cuya máxima expresión es la experiencia personal y profunda de  ser perdonados siempre  con la única condición de reconocer nuestro pecado y manifestar nuestro arrepentimiento.
         A la vez es una invitación a que nosotros manifestemos hacia los demás ese amor misericordioso mediante nuestras actitudes y nuestras obras de misericordia, perdonando y acercándonos al que necesita ser amado.
         Nadie sabe ni puede amar a los demás si antes no se sabe ni se siente amado. Y nadie es capaz de perdonar si antes no se sabe y se siente perdonado y salvado en lo más profundo de sí  mismo.
         2.- María es la mujer que más y mejor ha experimentado el amor misericordioso de Dios y la que mejor lo ha transmitido a los hombres al aceptar ser la Madre de Jesús – el Salvador – y regalarlo a toda la humanidad, de modo que en Jesús viéramos y oyéramos de forma muy cercana como Dios ama a los hombres; como nos ama a cada uno de nosotros.
         3.- La celebración de la fiesta de la Inmaculada es un reconocimiento público, agradecido y solemne  de que María, al aceptar la voluntad de Dios, aceptó hacer presente entre los hombres el amor misericordioso de Dios.
         Es por tanto también la ocasión de alabar y bendecir a Dios porque Ella es la Madre de la Misericordia, y  la ocasión de ponernos bajo su protección.
         Pidamos al Señor que Ella interceda por nosotros para que sepamos recibir con gratitud el Amor Misericordioso de Dios y a la vez tengamos un corazón misericordioso como el de Jesús para amar a los demás como Él nos ama.

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