LUZ

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR (DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A)

Domingo 2 de Febrero de 2020

REFLEXIÓN

          1.- José y María, cumpliendo lo establecido por la Ley de Moisés, llenos de alegría presentan a Jesús en el Templo. El anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, acude al Templo y allí se encuentra con Jesús a quien proclama como el Salvador esperado que llenará de Luz a todas las naciones, sacando al mundo de las tinieblas.

          Es el momento en el que se cumple la profecía de Malaquías que hemos escuchado en la primera Lectura.

          2.- Nuestra vida está envuelta de muchas tinieblas:

++Nuestros pecados que pesan en nuestra conciencia y oscurecen nuestra vida.

++Nuestra falta de alegría y esperanza ante los problemas y las dificultades que encontramos en nuestra vida.

++Los momentos en que nos sentimos desorientados y aturdidos porque no sabemos qué hacer, cómo actuar, en qué dirección caminar.

          Hemos de poner empeño de nuestra parte para ir al encuentro del Señor, como el anciano Simeón, y es en ese encuentro cuando encontraremos la luz que necesitamos y esperamos:

++A Jesús como el Salvador que perdona nuestros pecados, nos libera de todas las ataduras del mal y nos hace vivir con la libertad de los hijos de Dios.

++Al Amigo en quien podemos confiar porque nos cuida, nos acompaña, nos fortalece, nos apoya, nos consuela.

++A Jesús que es la Luz que orienta nuestra vida, nos guía por la senda del bien, que nos llena de alegría y esperanza en los momentos de oscuridad y de zozobra.

          3.- También nuestro mundo está lleno de tinieblas y de oscuridad por la presencia del mal que se manifiesta en los egoísmos que provocan enfrentamientos, guerras, injusticias, divisiones, desigualdades, traiciones…. Un mundo lleno de tristeza y sin esperanza.

          Tinieblas y oscuridad por el olvido de Dios y nuestro empeño de ser dioses que conduce a esclavitudes, humillaciones, desprecio de la vida de los demás y olvido de la igualdad, de la dignidad y de los derechos de todas las personas.

          Nosotros estamos llamados a ser portadores de esa Luz que tiene que llegar a todas las naciones llevando una vida limpia, coherente y generosa, llenando el mundo del Amor de Dios, invitando a la conversión y al cambio de actitud en el modo de pensar y de actuar, procurando que nuestra vida sirva de ejemplo y de referencia.

          4.- Jesús fue signo de contradicción. Su persona, su Palabra y sus obras fueron rechazadas porque ponían en evidencia la maldad del corazón de muchos, pero a la vez llenaban de alegría a quienes esperaban al Mesías prometido que traería la Salvación. Esos eran los humildes que nada podían hacer por sí mismos y que confiaban en el Amor y la Misericordia de Dios.

          5.- No creamos que somos nosotros quienes vamos a resolver los problemas de la vida de los demás y la situación del mundo. Pero sí podemos llenar de Luz nuestro entorno si abrimos el corazón para que sea el Señor quien ilumine nuestras tinieblas, nos ayude a descubrir aquello que oscurece nuestra vida y, apartándolo, hacemos presente su Amor por la bondad de nuestras palabras y nuestras obras.

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