La noche del 8 de octubre de 2025, alrededor de ochenta personas emprendimos desde la parroquia, la ya tradicional séptima vuelta, un camino de oración por la conversión de la ciudad. Durante toda la noche, rezamos el rosario completo mientras recorrimos las calles de Valencia en un ambiente de silencio y recogimiento.
La noche fue tranquila, aunque acompañada por el resplandor de los rayos a lo lejos. Al llegar al parque de Cabecera, una fuerte lluvia —anunciada en las previsiones— nos obligó a detener brevemente la marcha. En cuanto amainó, reanudamos el camino hasta llegar, al amanecer, a la playa de la Patacona, donde celebramos la Eucaristía al salir el sol.
Llegamos al final mojados y cansados, pero llenos de alegría.
Tras la misa, un grupo de voluntarios ofreció café y desayuno para todos, compartiendo un momento fraterno de alegría y gratitud.
Como en los tiempos de Josué, cuando el pueblo de Israel dio siete vueltas alrededor de las murallas de Jericó hasta que cayeron (Jos 6,1-20), también nosotros hemos caminado alrededor de la ciudad de Valencia, confiando en que Dios derriba las murallas del corazón y abre paso a su gracia en nuestra ciudad.
San Agustín decía: “Cada uno tiene dentro de sí una muralla de Jericó que debe caer para que Cristo entre y reine”. Con esa certeza caminamos, sabiendo que el Señor transforma cada paso en victoria de amor.
Damos gracias a Dios por esta noche de fe, por los lazos que nos unen como comunidad y por las dificultades que, también en esta ocasión, nos ayudaron a crecer como cristianos.
Porque cuando se camina con fe, incluso bajo la lluvia, el alma siempre amanece.
Y el año que viene… ¡repetimos la vuelta!














































