LA FAMILIA

DOMINGO FIESTA DE LA SGDA. FAMILIA

Domingo 31 de Diciembre de 2017

REFLEXIÓN

                Inmediatamente después de celebrar el Nacimiento de Jesús la Iglesia nos propone celebrar la Fiesta de la Sagrada Familia. Fijarnos en la Familia de Jesús es una ocasión

**1.- Para dar gracias a Dios por nuestra familia. Es en la familia donde hemos recibido las lecciones fundamentales de vida que nos han hecho crecer como personas y asentar los cimientos de lo que ahora somos.

                No hay familias perfectas porque tampoco hay personas perfectas, pero a pesar de todo siempre es la familia nuestro lugar de refugio donde podemos compartir nuestras alegrías, nuestras tristezas y nuestras dificultades, donde recibimos apoyo, consejo, comprensión. El lugar al que necesitamos volver cuando por distintos motivos nos sentimos tristes porque estamos lejos, o hemos perdido a los seres queridos, o necesitamos sentir el apoyo y el cobijo de quienes sabemos que nos quieren.

 

**2.- Es también ocasión para preguntarnos cómo es nuestra familia y reflexionar sobre lo que debería ser según las enseñanzas de Jesús. Recordemos lo les decía S. Pablo a los cristianos de Colosas y también a nosotros:

                Por encima de todo la familia debe tener como centro el Amor porque es lo que nos mantiene unidos y en paz. Cuando todo gira en torno al Amor todo funciona bien porque del Amor nace la compasión, la humildad, la mansedumbre, la paciencia, la misericordia, el perdón y el respeto entre todos los miembros: Los padres, los hijos, los abuelos y todos se sienten queridos, de modo que así la familia se convierte en una escuela de humanidad y de vida cristiana.

 

**3.- Hoy también es un día para, de un modo especial, rezar por nuestras familias y por tantas familias que pasan por momentos difíciles por falta de trabajo y de lo mínimo necesario para vivir con dignidad, por la presencia de la enfermedad, por falta de respeto y de diálogo, por falta de comprensión, por no aceptar los defectos y las debilidades del otro, por el egoísmo que impide ver las necesidades de los demás y no estar dispuesto a ayudar y a sobrellevar los problemas y dificultades que tiene cada uno.

                Rezar por las familias desestructuradas en las que está ausente el cariño, la ternura, la bondad. En la que es difícil sonreír. En las que hay enfrentamientos, gritos y violencia por distintos motivos.

 

**4.- Pensemos también un poco por la Gran Familia que es la Parroquia. Una gran familia en la que el centro también debe ser el Amor, tal como quería Jesús, para mantenernos unidos, para vivir como hermanos y en la que también estén presentes todas esas virtudes que nacen del Amor tal como nos lo ha recordado S. Pablo.

 

REFLEXIONEMOS

**Qué podemos hacer por nuestras familias para que se parezcan un poco más a la Familia de Jesús?

**Cómo podemos ayudar a las familias desestructuradas y con problemas?

**Qué podemos hacer por nuestra Parroquia?

                               Pidamos a la Sagrada Familia que sea nuestro modelo y que nos proteja siempre.

 

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