JUZGAMOS

DOMINGO V DE CUARESMA CICLO C
Domingo 13 de Marzo de 2016
REFLEXIÓN
         1.- En la segunda lectura S. Pablo nos recuerda que toda nuestra vida es un caminar hacia la meta de parecernos más a Jesús, esforzándonos cada día y no solamente en la Cuaresma.
         En esta última semana el Evangelio nos ofrece nuevos puntos de reflexión que conviene que tengamos en cuenta
**Un grupo de escribas y fariseos, defensores del perfecto cumplimiento de la ley y vigilantes de que así sea, presentan a Jesús una mujer sorprendida en adulterio que, según la Ley, debe ser apedreada.
         Son personajes que se creen los mejores, los más sabios y con derecho a vigilar, señalar, criticar, acusar, juzgar y condenar. Y le piden su opinión a Jesús para ponerlo a prueba. Ante su pregunta Jesús calla, no quiere entrar en la polémica y les invita a hacer una reflexión autocrítica: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
         Poco a poco todos se van marchando. Todos saben que su corazón no está limpio.
         2.- Pienso que podemos sentirnos identificados con los acusadores.  Nos es más fácil fijarnos en los errores y en las cosas malas de los demás que en sus cosas buenas.  Y al igual que los escribas y los fariseos, hablamos mal de los demás, criticamos, publicamos sus errores y sus malas acciones, opinamos y juzgamos sin conocer bien los hechos, dando como ciertas cosas que son sólo rumores y que terminan no siendo verdad. Juzgamos y a la vez condenamos.
         3.- Jesús también nos invita  a hacer una reflexión autocrítica, a mirar el fondo en nuestro corazón y preguntarnos si somos tan limpios como queremos aparentar y estamos en condiciones de permitirnos la murmuración, la maledicencia, la crítica, la calumnia, el  juicio, la condena…
         “El que esté  libre de pecado que tire la primera piedra”… Y como los acusadores del Evangelio nos iríamos marchando poco a poco.
         ¡Cuántas veces deberíamos callar!
         4,. Jesús le dice a la mujer: “Nadie te ha condenado? Yo tampoco te condeno. Anda y no peques más.
         Esa actitud de misericordia y de ofrecer siempre una nueva oportunidad es la que deberíamos tener porque es lo que hace el Señor con nosotros. Nunca nos condena. Siempre nos perdona.
         Os propongo para esta última semana de Cuaresma el compromiso de poner freno a nuestra lengua y evitar todas las palabras y comentarios que hacen daño o perjudican, y hacer el esfuerzo de ver las cosas buenas del otro.
         Escuchemos el consejo de Jesús: “Anda y no peques más”
         Pidamos al Señor que nos ayude a ponerlo en práctica.

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