JESUS TRANSFORMA

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 10 de Febrero de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Las lecturas de hoy nos relatan cómo tres personas distintas (Isaías, Pablo, Los primeros discípulos) cambian completamente sus vidas después de un encuentro personal con el Señor.

          Ese encuentro les marca tanto que deciden seguirle, estar con Él y aceptar la misión de anunciar la Buena Noticia del Amor Salvador de Dios y ser pescadores de hombres.

 

          2.- Nadie puede quedar indiferente ante un encuentro personal y profundo con Jesús. Y así lo vemos a lo largo de los Evangelios.

          Nosotros podemos decir que somos cristianos, pero si nuestra vida no cambia, aunque sea poco a poco, es porque no hemos tenido un encuentro con el Señor lo bastante profundo como para que nos tire del caballo de nuestras seguridades y de nuestros proyectos, y decidirnos a seguir a Jesús sin poner condiciones y estar dispuestos a hacer lo que Él nos pida.

          Sólo cuando nuestro encuentro con Jesús sea de verdad, cuando le dejemos que entre en nuestra vida y llene por completo nuestro corazón, sentiremos la urgencia de ser pescadores de hombres, de entregarnos y comprometernos en la tarea y la misión evangelizadora, en colaborar con Jesús en la construcción del Reino.

 

          3.- Cuando el encuentro con Jesús cambie nuestro corazón y lo haga semejante al Suyo, sentiremos como propios el sufrimiento de la gente. Nos dolerán las injusticias, la violencia, la falta de respeto a los derechos y la dignidad de las personas.

          Sentiremos como propias la muerte de tantas personas y de tantos niños por falta de alimentos, de atención sanitaria, de una riqueza mal repartida que además causa falta de hospitales con medios suficientes, de escuelas, de lugares de acogida y protección a mujeres maltratadas, de atención a los niños de la calle.

          No podemos olvidar que el 80% de la humanidad pasa hambre, que vive con menos de 1 euro al día. Que en España hay 8 millones de personas con riesgo de pobreza y de ellos 4 millones están en situación de pobreza severa, que son de esos que no llegan a 1 euro al día. Y que hay 1000 personas que cada noche viven y duermen en el río.

          Lo que nosotros tenemos de más es lo que ellos tienen de menos.

 

          4.- No nos conformemos con aportar un donativo. Las lecturas de hoy nos empujan a abrir nuestro corazón a ese encuentro con el Señor que nos transforma y nos urge a plantearnos vivir con más austeridad, y que de forma habitual compartir lo que tenemos con los que pasan hambre y frío.

          Pongámonos en presencia del Señor y preguntemos: Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Qué tengo que hacer?

         

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