DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 7 de Octubre de 2018
REFLEXIÓN
1.- Jesús, haciendo referencia al cp. 1 del Génesis, afirma con rotundidad la igualdad del hombre y la mujer a los ojos de Dios.
Ambos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, tienen la misma dignidad, merecen el mismo respeto y tienen los mismos derechos.
Además, han sido creados complementarios, destinados a formar una familia y su relación debe tener como cimiento el Amor. Un Amor semejante al de Dios y que se manifiesta en comportamientos y actitudes esenciales para la convivencia:
+Olvidarse de uno mismo y pensar en el otro.
+Olvidar el YO y aprender a usar el TU (qué quieres, qué te gusta, qué necesitas…)
+Dialogar siempre, escuchar y tener en cuenta el criterio y la opinión del otro.
+Y en el caso del matrimonio aprender a hablar de nosotros y dejar a un lado el yo y el tu.
2.- Esto es fácil de decir y de entender, pero muy difícil ponerlo en práctica, de modo que si se olvida aparece:
+El egoísmo. Porque sólo utilizo el YO y me olvido del otro.
+El orgullo, porque siempre quiero tener razón, soy yo quien hace las cosas bien y no estoy dispuesto a pedir perdón ni a rectificar; es el otro quien debe hacerlo.
+La falta de sinceridad y transparencia, que genera desconfianza y sospechas.
Todas estas actitudes y comportamientos negativos generan situaciones de mucha tensión que pueden terminar en agresividad y ruptura.
3.- Jesús propone siempre lo máximo, el ideal hacia el que todo cristiano debe dirigir su vida con el objetivo de intentar conseguirlo y ponerlo en práctica, pero su corazón misericordioso conoce las limitaciones y debilidades de las personas y siempre está dispuesto a comprender, acoger, acompañar, iluminar, ayudar…para que se puedan superar las dificultades y recomponer la vida personal y familiar.
Nosotros no somos quienes para juzgar y condenar porque desconocemos lo más hondo del corazón de cada persona. Sólo Dios lo conoce. Por eso debemos imitar al Señor y tener ese comportamiento comprensivo y misericordioso para acompañar y ayudar a quienes viven situaciones personales y familiares especialmente complicadas y dolorosas de modo que puedan recomponer sus vidas.
4.- A la luz de la Palabra de Dios, debemos reflexionar varias cosas:
+¿Cómo son nuestras familias y qué podemos hacer para que sean verdaderamente cristianas?
+¿Cuáles son las principales dificultades que afectan a nuestras familias?
+¿Qué podemos hacer para ayudar y acompañar a quienes se encuentran en situaciones complicadas y difíciles para que las puedan resolver o superar?

