Fiesta de San Valentín

El pasado 14 de febrero, celebramos con alegría el Día de San Valentín, recordando que el noviazgo es un tiempo de gracia para discernir la vocación al matrimonio y crecer en el amor cristiano.

Comenzamos con un rato de oración especial por los novios de la parroquia durante el rezo del rosario, encomendando a la Virgen María el camino de cada pareja. A continuación, la Eucaristía fue ofrecida por todos los novios, pidiendo a Dios que los fortalezca en su compromiso y los ayude a construir su relación sobre los cimientos de la fe, el respeto y el amor verdadero. Al finalizar, aquellos que lo desearon recibieron una bendición especial, confiando su relación al Señor.

El noviazgo no es solo un tiempo de espera, sino una etapa de discernimiento y crecimiento en el amor verdadero. Como decía San Juan Pablo II: “El amor auténtico es exigente. Pero precisamente en esto radica su belleza: en que es capaz de grandes sacrificios, con los cuales se inserta en el amor de Cristo por la humanidad.” (Discurso a los jóvenes en el estadio de Boston, 1979).

Agradecemos a todos los que participaron en esta celebración y seguimos encomendando a los novios de nuestra parroquia, para que en su camino descubran la hermosa vocación al matrimonio como reflejo del amor de Dios.

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