FELICES

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Domingo 1 de Noviembre de 2015
REFLEXIÓN
 
         1.- Todo lo que busca y hace el hombre está encaminado a conseguir un único objetivo: Ser feliz. Con frecuencia se equivoca y a pesar de sus esfuerzos no lo consigue.
         Jesús nos propone un camino para conseguirlo, por eso la palabra Bienaventurados se puede sustituir por dichosos y felices.
         Al escuchar este pasaje del Evangelio nos parece que son exigencias que no podemos o no sabemos llevar a la práctica. Pero hemos de tener en cuenta que son una meta a la que hemos de tender.
 
         2.- Estas ocho Bienaventuranzas podríamos resumirlas en tres:
* La primera, la alegría de tener un corazón pobre.
         Jesús afirma que no puede ser feliz quien pone su corazón y su confianza en el dinero. Los bienes materiales se convierten en una preocupación y una obsesión  que esclaviza, que es fuente de problemas y que hace vivir en una permanente inseguridad.
         Es feliz quien pone su corazón en los bienes que duran para siempre y que nadie le podrá quitar. De modo que es necesario aprender a vivir con austeridad y compartir poniendo al servicio de los demás lo que somos y tenemos.
* La alegría de ser misericordioso; de buscar el bien de los demás y tratar a todos con cariño.
         Quien es misericordioso trabaja por la justicia y por la paz; está siempre dispuesto a perdonar y a aceptar a cada uno como es; está al lado del que llora, del que sufre, del que se siente solo, del humillado, del maltratado y excluido.
         Quien practica la misericordia tiene siempre palabras de ternura, de bondad, de comprensión. Tiene un corazón semejante al de Dios.
* Es feliz quien tiene un corazón limpio, el que no guarda rencor, ni tiene mala intención,  ni maldad en su corazón.
         El que piensa, siente, desea y actúa procurando no hacer daño a nadie y es constructor de bienestar, de justicia, de paz, de armonía.
 
         3.- La propuesta de Jesús es una manera de vivir, es una actitud permanente ante la vida y las personas. Es una meta hacia la que caminar.
         Sólo entienden  que así se es verdaderamente feliz quien ha empezado a poner en práctica estas enseñanzas de Jesús.
         Dichosos nosotros si nos atrevemos a seguir  a Jesús por este camino.
         Que El nos de la valentía y la fortaleza que necesitamos para intentarlo y para no perder la esperanza de conseguirlo.
    Si aquellos a quienes nosotros llamamos santos pudieron, también nosotros podemos con la ayuda del Señor.

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