DOMINGO OCTAVA DE NAVIDAD
FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
Domingo 27 de Diciembre de 2015
REFLEXIÓN
1.- La Palabra de Dios que acabamos de escuchar pone ante nuestros ojos el estilo de vida que debe tener una familia cristiana.
*En primer lugar nos recuerda que el cimiento fundamental de la vida familiar tiene que ser el amor. Un Amor que nace de Dios y que es la fuente de donde brotan todas las demás virtudes y comportamientos que hemos de tener. Y entre ellas podemos destacar:
*La misericordia, la bondad, la dulzura, la comprensión, la aceptación de los demás y el respeto de la forma de ser propia de cada uno.
*La paciencia, el diálogo, el perdón, la comprensión, sobrellevando las limitaciones, las debilidades y las equivocaciones del otro.
*Todo esto da como fruto la unidad y la paz.
La primera lectura nos recuerda el cuidado amoroso que merecen los mayores y los enfermos, los gestos de ternura, de generosidad, de paciencia y de servicio que necesitan, hechos con una sonrisa y con bondad.
¿Son así nuestras familias? Por qué a veces las familias pasan por tantas dificultades?
En gran parte porque el Amor no ocupa el primer lugar y toma protagonismo el egoísmo, el orgullo o determinados intereses y ambiciones.
La sociedad en la que vivimos nos pone muy difícil incorporar en la familia todas etas actitudes y comportamientos, pero es seguro que si nos esforzamos y cada uno aportamos nuestro esfuerzo podemos ir construyendo este proyecto familiar.
2.- También hemos de pensar que en muchas ocasiones decimos que la parroquia debe ser una gran familia, porque todos somos hijos de Dios, podemos dirigirnos a Dios como Padre y hemos de intentar tener un trato de hermanos.
Por eso hemos de hacer un poco de revisión de la parroquia y preguntarnos si todos ponemos de nuestra parte el esfuerzo necesario y colaboramos en lo que podemos para que en la parroquia todos nos encontremos como en casa.
Recemos hoy por nuestras familias, por todas las familias de la parroquia especialmente por las que están desunidas o pasan por situaciones difíciles. Y pidamos que la Sagrada Familia nos proteja y nos cuide a todos.

