FIESTA DE LOS REYES MAGOS CICLO C
16 de Enero de 2016
REFLEXIÓN
1.- En tiempos de Jesús eran llamados Magos a los sabios que buscaban la verdad y eran también expertos en astronomía.
Los Magos de este relato representan a toda la humanidad como anuncio de que la salvación que trae Jesús es para todos los hombres del mundo y de todos los tiempos.
La estrella que buscaban y seguían les lleva a Jerusalén. Allí dejan de verla y se quedan desorientados, sin saber qué hacer y hacia donde encaminarse. Por eso piden ayuda; y la información que les dan les dirige a Belén y hacia allí se ponen de camino. De nuevo ven la estrella que les guía y se llenan de alegría.
La estrella se para en la casa donde esta Jesús con su Madre, que han sido acogidos y ya no están en el establo. Reconocen en el Niño al Dios que iban buscando y poniéndose de rodillas ante Él y le ofrecen sus mejores dones que representan todo su corazón y toda su vida.
2.- Nosotros, como los Magos, tenemos en nuestra vida estrellas (nuestros padres, profesores, catequistas, sacerdotes, amigos…) que nos han ido conduciendo por el camino para llegar a Jesús.
También hemos pasado por momentos de oscuridad, de duda, de no saber qué hacer ni hacia dónde dirigir nuestro camino. A veces nos hemos desanimado y hemos dejado de buscar como si Dios nos hubiera abandonado. Otras veces hemos pedido ayuda, hemos preguntado, nos han aconsejado… y si hemos hecho caso, nos hemos puesto de nuevo en camino y hemos vuelto a tener estrellas que nos han llevado a Jesús.
Ese encuentro con Jesús nos ha llenado de alegría y nos ha animado a poner a sus pies nuestro corazón y nuestra vida y nos ha transformado.
Si lo hemos hecho así, somos muy afortunados porque, como los Magos, hemos encontrado el camino que nos llevará siempre a la verdad y llenará nuestra vida de sentido.
3.- Hemos de pensar que también nosotros somos estrellas para los demás con nuestras palabras, nuestros consejos y el ejemplo de nuestra vida, y podemos orientar y ayudar a quienes se encuentran en momentos de oscuridad y de desánimo para que puedan encontrar a Jesús.
Demos gracias al Señor por el regalo que nos ha hecho de haberle encontrado y de las estrellas que en nuestra vida nos han ayudado. Y pidámosle que nunca olvidemos que también nosotros podemos ser estrellas para los demás.

