DOMINGO III DE ADVIENTO CICLO C
Domingo 13 de Diciembre de 2015
REFLEXIÓN
1.- Todavía recordamos la voz de Juan que nos invita a preparar el camino al Señor eliminando todos los obstáculos que hacen difícil su llegada.
Continuando el relato evangélico del domingo pasado, vemos como la gente que estaba con Juan le preguntaban: ¿Qué debemos hacer? Y Juan respondía proponiendo acciones concretas según la situación de cada uno:
*Comparte tus cosas con los que tienen menos. Sé austero y piensa en los que tienen necesidad y en lo que a ti te sobra.
*No seas avaricioso. No aumentes el precio de las cosas para acumular más riqueza que no necesitas.
* No abuses de tu autoridad creando situaciones injustas. Busca ser constructor de paz.
2.- Junto a las acciones concretas que también nosotros podemos poner en práctica, debemos subrayar la humildad de Juan cuando le preguntan si es él el Mesías: “No soy yo. Es Alguien más grande que yo a quien no merezco ni desatarle las sandalias”
El grande, el importante es el Señor. O también podemos decir: Los importantes son los demás, especialmente los que pasan necesidad y precisan más atención, más ayuda, más cercanía, más cariño.
3.- Haciendo caso a estos consejos de Juan es como experimentamos la alegría de que el Señor se va haciendo presente en nuestras vidas, y esa alegría es una alegría desbordante.
Por eso S. Pablo nos dice también a nosotros: “Estad siempre alegres en el Señor con una alegría sin medida y rebosante. Que vuestra alegría la conozca todo el mundo.”
Nada os preocupe. El Señor está cerca. Dejadle entrar en vuestra vida.
3.- Revisemos hoy como estamos aprovechando este tiempo del Adviento. Aún tenemos tiempo para prepararnos a celebrar que el Señor sigue naciendo en nosotros sin dejarnos arrastrar por la publicidad engañosa.
Que el Señor nos conceda la alegría de sabernos amados por El y de poder amar a los demás.

