ESPERANZA

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 15 de Noviembre de 2015
REFLEXION
 
        1.- Este pasaje del Evangelio comienza hablándonos de calamidades que destrozan y derrumban el  mundo. Lo que nos llega a través de los medios de comunicación puede hacernos pensar que esta profecía se va cumpliendo hoy.
        Pero también  es un texto que nos habla de esperanza: Mis palabras no pasarán. No pasará mi promesa de salvación, no pasará el amor de Dios a los hombres; no pasará su empeño de salvación. Por eso no debemos perder la esperanza.
        La promesa de Dios se cumplirá definitivamente cuando Él quiera y en el tiempo que Él tenga previsto. Pero se cumplirá.
        2.- También podemos pensar que las palabras de Jesús hacen referencia  a nosotros.
        Hay situaciones de nuestra vida, problemas, circunstancias, en las que parece que todo se nos viene abajo, que todo se nos derrumba.
        Es fácil caer en el desánimo, la desesperanza, la tristeza. Y es precisamente entonces cuando hemos de recordar lo que dice Jesús: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
        Por eso este pasaje del Evangelio vuelve a ser para cada uno una llamada a la esperanza, a no perder los ánimos, a no tirar la toalla, a no renunciar al esfuerzo diario para superar todas las dificultades porque el Señor promete estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo;  porque si el Padre cuida con mimo hasta los pájaros del cielo, ¿cómo no va a cuidar de nosotros que somos imagen suya?
        3.- Conviene que miremos nuestra vida para darnos cuenta de cuántas veces y en cuántas ocasiones el Señor nos ha ayudado y hemos notado cerca su presencia, su compañía, su fortaleza y su consuelo.
        No sabemos cuándo pueden ocurrir en nuestra vida esos acontecimientos difíciles y esas dificultades; por eso hemos de estar preparados y no olvidar que el Señor está siempre con nosotros.
        Pidamos al Señor que no perdamos nunca la esperanza ni la alegría a pesar de las dificultades con que nos podemos encontrar porque Él siempre cumple su palabra.

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