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II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 18 de Enero de 2015
REFLEXION
        1.- Samuel nos cuenta su propia experiencia. El Señor llama a Samuel por su nombre. Le cuesta reconocer su voz, pero cuando ayudado por Elí se da cuenta de que es el Señor quien le llama, le responde con total disponibilidad a hacer lo que el Señor le pida.
           Lo mismo ocurre con los primeros discípulos. Jesús los llama por su nombre y les invita a seguirle. Escucharon su invitación, lo dejaron todo  y se fueron con El. Se arriesgaron a cambiar radialmente de vida.
        También el Señor nos llama por nuestro nombre para que estemos con El y seguirle y la respuesta a esa llamada implica estar dispuestos a un cambio radical en nuestra vida.
        Nos cuesta reconocer su voz porque estamos rodeados de muchas voces que nos invitan a vivir de distintas maneras y necesitamos hacer un esfuerzo para estar atentos, escuchar la voz del Señor y saber lo que espera de nosotros. ¿Hacemos ese esfuerzo de prestar atención?  ¿Le seguimos haciendo lo que El quiere o como a nosotros nos apetece? ¿Estamos dispuestos a cambiar radicalmente de vida como hicieron los primeros discípulos a quienes llamó Jesús?
        2.- La fuerza para escuchar y cambiar la encontramos en nosotros mismos. El Espíritu Santo habita en nosotros porque somos Templos de Dios, y es esa presencia del Espíritu la que hará posible nuestro cambio que se notará en que todo lo que decimos y hacemos irradiará la presencia de Dios en nosotros.
        Quizá alguno se sentirá tocado en su corazón y escuchará la voz del Señor que a través de nosotros le invitará a seguirle.
        Hemos de estar dispuestos a cambiar nuestra forma de vivir para ser coherentes en nuestra condición de  cristianos y aportar algo de nuestra parte para que  el mundo cambie y sea  mejor.
        3.- Sólo escuchando y siguiendo al Señor caminaremos juntos en la misma dirección y podremos  llegar a encontrarnos todos los que nos llamamos cristianos.
        Recemos esta semana, unidos a toda la Iglesia, por la Unidad de los Cristianos y pidamos al Señor que nos ayude a escuchar su voz, a ser mejores todos los días  y a cambiar de vida.

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