ESCÁNDALO

DOMINGO  XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 27 de Septiembre de 2015
REFLEXION
         1.- Nos llamamos cristianos porque nos consideramos discípulos de Jesús y deseamos parecernos cada vez más a Él poniendo en práctica sus enseñanzas y teniendo su misma forma de pensar y de comportarnos, teniendo en cuenta que también esa es una manera sencilla de anunciar el Evangelio.
         2.- Las lecturas de hoy nos hacen pensar en algunos aspectos de nuestra vida que se alejan del modelo de Jesús:
I.- En ocasiones tenemos un comportamiento como el de Juan tal como nos narra el Evangelio: “Señor hemos visto a uno que estaba echando demonios en tu nombre y no es de los nuestros, y se lo deberíamos impedir.”
         Y la respuesta de Jesús no deja lugar a dudas: Quien no está contra nosotros está a favor nuestro.
         Deberíamos tener siempre la intención y el deseo de unir nuestros esfuerzos a los de todas las personas que hacen el bien sean o no cristianos, comprometiéndonos en la tarea de cambiar el mundo haciendo presente el Amor y la Misericordia de Dios.
         Hay quien dice que no es creyente y actúa con más coherencia que nosotros y a veces nosotros somos demasiados selectivos.
II.- Otras veces no damos mucha importancia a nuestro comportamiento aunque sea impropio del cristiano. Nuestras obras no reflejan nuestra fe y en lugar de ser buen ejemplo, somos un mal ejemplo tan grande que resulta escandaloso, y en lugar de hacer atractivo el rostro y el mensaje de Jesús, lo deformamos y contribuimos a que se alejen de El.
         No olvidemos que Jesús tiene palabras muy duras para quienes dan escándalo, deforman su mensaje y dañan la vida y la conciencia de quienes buscan el bien y la verdad.
III.- Lo ha sido muchas veces en la historia, pero actualmente es demasiado visible el comportamiento que denuncia Santiago en la segunda lectura: Vuestra riqueza está podrida. El grito de los pobres, de aquellos a quienes habéis robado, a quienes habéis privado de trabajo, casa, comida, salario justo, dignidad… llega a los oídos de Dios.
         No somos grandes amontonadores de riqueza ni grandes defraudadores, pero ¿son justos todos los bienes que tenemos? ¿Pagamos salarios justos o explotamos exigiendo mucho trabajo por poco salario?
         No es propio del cristianos pensar siempre en el beneficio propio y dejar al marjen o bien olvidar a los más pobres y excluidos.
 
         Hagamos nuestra la palabra de Dios, como dirigida a cada uno, y que nuestra oración nos lleve a preguntarnos qué debemos hacer para ser justos y misericordiosos como lo es el Señor.

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