ESCANDALIZAR

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

Domingo 30 de Septiembre de 2018

REFLEXIÓN

          1.-De la palabra de Dios que nos ofrece la liturgia de este domingo quiero subrayar dos aspectos que me parecen importantes.

          En primer lugar, la intransigencia de los discípulos cuando le dicen a Jesús: “Este no son de los nuestros. Prohíbele que haga milagros”. Y la respuesta de Jesús: “Nadie que haga cosas buenas puede ir en mi contra”.

          Nosotros caemos bastantes veces en esa intransigencia cuando ponemos bajo sospecha las buenas acciones o las buenas propuestas de cualquier persona o de una organización que no sea de la Iglesia. No son de los nuestros, y no sabemos si son de fiar.

          Olvidamos que Dios reparte su Espíritu a quien quiere, cuando quiere y como quiere. Cualquier clase de bien procede de Él y no podemos mirarlo con malos ojos. Y en una sociedad como la nuestra tan dividida y con tantas contradicciones debemos unir fuerzas con todos aquellos que trabajan por hacer realidad un mundo en el que esté presente el amor la justicia y la paz.

          No podemos ni debemos decir “este no es de los nuestros”, sino al contrario, colaborar y ayudar. Quizá quienes no son de los nuestros tienen mejor corazón que nosotros.

          Cualquier buena obra, aunque sea tan pequeña como dar un vaso de agua fresca, nace del amor de Dios.

 

          2.- En segundo lugar, las palabras tan duras con las que Jesús rechaza y condena el escándalo.

          Nos parece mal el mal ejemplo y el escándalo que provocan los demás, pero no caemos en la cuenta de que también nosotros damos mal ejemplo y escandalizamos.

+Hablamos de amor y tenemos malos sentimientos hacia otras personas.

+Hablamos de misericordia y de perdón y no perdonamos a quienes nos han ofendido.

+Hablamos de paz y somos rencorosos, vengativos y agresivos, incluso muy violentos.

+Hablamos de justicia y solidaridad y somos egoístas y poco generosos.

+Hablamos de verdad y mentimos, calumniamos, difamamos…

          Damos malos ejemplos, arrastramos a que otros se comporten mal y provocamos escándalo y decepción a quienes esperan de nosotros un comportamiento cristiano y coherente.

 

          3.- También puede ocurrir al contrario: Somos escandalizados y recibimos malos ejemplos que quizá nos arrastran a malos comportamientos y actitudes poco cristianas.

Somos niños en la fe. Nuestra fe suele ser débil y frágil. Y si es así también tenemos la responsabilidad de apartarnos de todo aquello que nos conduce a hacer el mal y nos aparta de Dios y de los demás, protegiendo y defendiendo nuestra fe y nuestra vida cristiana.

 

          GUARDEMOS UN MOMENTO DE SILENCIO y revisemos nuestra vida en presencia del Señor.

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