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DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

Domingo 26 de Agosto de 2018

REFLXIÓN

         1.- La misión de Jesús pasa por un momento difícil. Les habla del Reino de Dios, que no es un Reino al estilo de los hombres, sino al estilo de Dios: Un Reino de Amor, de justicia, de perdón a los enemigos… Se presenta a sí mismo como el Pan de la Vida que hay que comer para tener la Vida Eterna.

         Les repite que para seguirle hay que dejarlo todo, cargar con la cruz de cada día, aceptar ser perseguido y humillado como lo será Él.

         Todo eso no lo entienden, se escandalizan, dicen que ese modo de hablar es inaceptable y que no hay quien pueda hacerle caso… y son muchos quienes le abandonan. A Jesús no le duele ese abandono porque respeta la libertad de aceptar o rechazar su mensaje. A Jesús le duele la traición de sus amigos. Por eso el evangelio nos dice: Sabía quiénes no creían y quién le iba a traicionar.

Ante esa situación les pregunta abiertamente a sus íntimos: ¿También vosotros me vais a abandonar? Pedro es quien responde en nombre de todos: Señor, ¿a quién vamos a ir? Sólo tu tienes palabras de vida eterna.

 

2.- Nosotros nos podemos sentir identificados con ese grupo grande de discípulos que dice: Este modo de hablar de Jesús es muy duro, es muy exigente. No es posible poner en práctica sus enseñanzas en esta sociedad que no comparte los valores del Evangelio.

Ser cristiano es ir contracorriente demasiadas veces, ser criticado, despreciado, ser objeto de burlas y descalificaciones, rechazados en muchos ambientes y en muchas situaciones. Y quizá también perseguidos y maltratados.

Tenemos nuestros momentos de crisis de fe, de dudas, de interrogantes. Momentos en que no sabemos qué hacer. Jesús sabe que no es fácil seguirle y por eso nos dice: Nadie puede venir a Mi si el Padre no lo atrae. Nadie puede seguirme sólo con sus fuerzas.

Jesús nos pregunta hoy: ¿También os vais a marchar? ¿Me vais a dejar?

Se trata de creer o no creer, de seguirle o abandonarle. Espera nuestra respuesta respetando nuestra libertad, pero no olvidemos que le duele especialmente el abandono de quienes Él considera sus amigos.

Jesús es fiel en su Amor y en su entrega y quiere que sus discípulos también lo sean. Pensemos pues cuál va a ser nuestra respuesta. No tengamos miedo por nuestras dudas y nuestras debilidades porque nuestra fortaleza es el Señor.

 

EN UN MOMENTO DE SILENCIO

++Pensemos si quiero seguir a Jesús y serle fiel en los momentos de dificultad

 

        

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