EL VALOR DE LO PEQUEÑO

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 14 de junio de 2015
REFLEXIÓN
Las lecturas de hoy nos ayudan a entender el papel que nosotros tenemos en la misión evangelizadora y a la vez el papel que tiene Jesús.
 
 1.- El Señor sólo nos pide sembrar y esperar. Sembrar su palabra, su mensaje, su amor.
Cuando valoramos lo que hacemos, siempre nos parece que es poco, que podríamos hacer más y llegar a más gente. Nos gustaría ver el fruto de nuestro trabajo para animarnos y seguir ilusionados con nuestra tarea de sembrar.
El Señor nos recuerda que no es necesario hacer grandes cosas  ni organizar grandes acontecimientos. La siembra más provechosa es la de todos los días: Una palabra de ánimo y esperanza, una oración, una sonrisa, un gesto amable y un servicio hecho con bondad y con alegría…
Muchas veces no sabemos dónde va a caer esa pequeña semilla y cómo va a ser recibida. Pero eso es lo que anosotros nos toca: sembrar y tener paciencia como hace el labrador.
 
2.- El resto le corresponde al Señor.
El Señor es el que hace crecer y fructificar cada semilla a su tiempo. Y el tiempo de Dios no es nuestro tiempo. Saber esperar con paciencia es una manera de saber confiar en el Señor que siempre hace las cosas bien. De una rama tierna de un árbol grande y frondoso, puede hacer el árbol más grande, más hermoso y más admirado. Quienes creen que todo lo hacen bien y deben recibir admiración y agradecimiento, pueden ser humillados por la hermosa obra que brota de un pequeño gesto, una pequeña acción, un servicio hecho con amor, con discreción y humildad.
El Reino de los Cielos brota siempre de semillas pequeñas y obras pequeñas, pero hechas con el amor y la confianza que el Señor desea.
 
3.- Esforcémonos en agradar al Señor y hacer lo que nos encarga.
Aprendamos a valorar y dar importancia a las pequeñas cosas y a las pequeñas y humildes tareas. Y sobre todo aprendamos a esperar y confiar en la bondad, la sabiduría y la misericordia del Señor.

Scroll al inicio