EL MAL

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

Domingo 28 de Enero de 2018

REFLEXIÓN

          1.- La curación de ese endemoniado nos parece algo lejano porque muchas de esas manifestaciones del mal hoy las consideramos más bien enfermedades. Pero no podemos cerrar los ojos porque sigue habiendo una enorme y potente presencia del mal en el mundo. Basta con escuchar con atención y fijarnos en las muchas imágenes que nos bombardean cada día:

**Violencia y destrucción por guerras, terrorismo…

**Mentiras, robos, abusos de poder…

**Malos tratos especialmente a mujeres, niños, ancianos…

**Familias destrozadas, relaciones entre familiares, compañeros de trabajo, amigos… rotas para siempre…

          Y cómo ante todo esto nos sentimos impotentes, nos domina el miedo y la angustia, y no sabemos cómo defendernos y cómo reaccionar.

 

          2.-  El mal también está presente en nuestra vida personal, en nuestro interior:

++Cuando nos sentimos empujados a hacer el mal aunque sabemos que no debemos.

++Cuando nos proponemos objetivos para mejorar y en seguida nos olvidamos, nos cansamos, nos desanimamos y perdemos la esperanza.

++Cuando nos retorcemos de ira, de rabia, de odio, de rencor, de deseos de venganza y no somos capaces de controlarnos y de perdonar.

++Cuando nos domina la envidia y los celos, convencidos de que nos merecemos lo que a otros se les da, se les reconoce, se les aplaude, estando completamente seguros de que tenemos más méritos y de que hacemos las cosas mejor.

 

          3.- Como en aquella Sinagoga de Cafarnaúm Jesús sigue estando entre nosotros y se nos acerca con el deseo de liberarnos de todos esos demonios que nos retuercen, del pecado, del mal que nos atormenta, de todas nuestras esclavitudes y de tantas cosas que nos hacen vivir con amargura, con desesperación y con tristeza.

          Sólo la autoridad de Jesús, su empeño por salvarnos y liberarnos de todo mal, puede sanar nuestro corazón enfermo y empecatado.

          Pero es necesario que acudamos a Él, que con humildad reconozcamos nuestros pecados, con absoluta confianza estemos seguros de su perdón, su misericordia y su salvación.

 

EN UN MOMENTO DE SILENCIO

*Pidamos al Señor que nos ilumine para empezar a reconocer la presencia del mal en nuestra vida y

*Pidámosle que nos libre de todo mal como lo hizo con tantos a lo largo de su vida.

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