TERCER DOMINGO DE PASCUA CICLO C
Domingo 5 de Mayo de 2019
REFLEXIÓN
1.- Los discípulos han vuelto a su trabajo habitual, pero les vemos juntos, apoyándose unos a otros, tristes, desanimados… Llega un momento en que Pedro se decide a salir a pescar y los demás se animan a acompañarle.
La noche de trabajo ha sido un fracaso, no han pescado nada y regresan a la orilla cansados y con la misma tristeza y desánimo.
Allí les espera Jesús con una actitud de empatía y solidaridad. “Echad las redes a la derecha de la barca”. No es difícil imaginar la cara de escepticismo, pero no estaba de más hacerle caso. A lo mejor tiene razón.
Esa es la gran sorpresa de sus amigos. No lo esperaban, pero allí está, acompañándoles en su tristeza, en su trabajo sin resultados, en su soledad y desánimo, para devolverles la alegría y la confianza de que no están solos y que con Él todo es posible.
2.- ¡Cuántas veces nuestra situación es como la de los discípulos!
Cuántos esfuerzos hemos hecho por ser mejores, por corregir nuestros malos hábitos, por no dejarnos arrastrar por nuestro entorno y por quienes nos aconsejan mal, por superarnos en aquellas cosas en las que siempre volvemos a caer… y no conseguimos lo que nos hemos propuesto. ¡Cuántas veces nuestro trabajo de padres, de educadores, de catequistas… no da los frutos que deseamos y nos encontramos cansados, tristes y desanimados!!
Hemos de recordar que Jesús siempre está ahí, a nuestro lado, y aprender a descubrirlo en todas las situaciones de nuestra vida.
Nos espera compartiendo y comprendiendo nuestra sensación de fracaso y nos anima a seguir echando las redes, a seguir trabajando, a seguir intentándolo. Pero sobre todo nos anima a confiar en Él, a echar las redes en su nombre, a estar seguros que para Dios nada hay imposible y que allí donde nosotros no llegamos llega Él.
3.- Hay algo más. Jesús les recuerda que han de descansar y recuperar fuerzas cuando les dice: “Vamos, almorzad”. Les esperaba con pan y pez asado y les pide que también ellos lleven algo de su pesca. Y eso mismo nos dice a nosotros.
Necesitamos descansar de nuestros agobios y nuestro agotamiento y Jesús nos invita a descansar junto a Él, a alimentarnos de su pan, a compartir con Él todo lo que llevamos en el corazón y así sentirnos envueltos por ese abrazo de amor y de ternura que sólo podemos encontrar en Él.
Demasiadas veces decimos que no tenemos tiempo, que aún nos quedan muchas cosas que hacer, y no nos acordamos que nos dijo que sólo en Él encontraremos nuestro alivio y nuestro descanso.
Sólo cuando nos cuidamos a nosotros mismos, cuando estamos bien, cuando hemos recuperado fuerzas, energías, ilusión y deseos de seguir… es cuando estamos en las mejores condiciones de hacer bien aquello que nos hemos propuesto o que nos han encomendado.
4.- No vivamos con tanta prisa, no confiemos sólo en nuestras fuerzas. Hoy nos ha invitado a sentarnos con Él, a alimentarnos de su Pan y a encontrar en Él el alivio y el descanso que necesitamos.
Aprovechemos la Eucaristía celebrándola con esa actitud. Procuremos tener siempre tiempo para estar con el Señor.

