DOMUND

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C – DOMUND

Domingo 23 de Octubre de 2016

REFLEXIÓN

 

         1.- Celebramos este fin de semana el día del DOMUND. Toda la Iglesia recuerda de una forma especial el mandato de  Jesús de anunciar a todos los hombres de todos los rincones de la tierra el mensaje del Evangelio.

         Esta celebración tiene un especial significado en este año del Jubileo dela Misericordia porque el mensaje del Evangelio es hacer presente con palabras y con obras el Amor Misericordioso de Dios, que es Padre de todos los hombres y quiere que todos se salven y sean felices.

         En aquellos lugares donde la muerte, el dolor, el sufrimiento, el hambre, la falta de medios sanitarios y la ignorancia están más presentes a causa, sobre todo, de la maldad del corazón del hombre y de la falta de medios, es donde urge que los cristianos hagamos presente el Amor Misericordioso de Dios.

 

         2.- No pensemos que esta urgencia está presente sólo en lugares lejanos en donde los misioneros entregan su vida hasta la muerte movidos por el amor. Urgencia que golpea nuestras conciencias cada día cuando llegan hasta nosotros noticias e imágenes a través de los medios de comunicación.

         También cerca de nosotros está presente el sufrimiento  por falta de justicia y solidaridad a causa de los comportamientos egoístas, las ambiciones, la codicia y la ausencia de sensibilidad  humana.

         La jornada del DOMUND no sólo es una llamada para que ayudemos con nuestra oración y con nuestros donativos a los misioneros que están en las situaciones más difíciles. Es también un grito para que nosotros salgamos de nuestra comodidad, abramos los ojos a la realidad que nos rodea y nos pongamos en camino, asumiendo el compromiso de ser portadores del Amor de Dios practicando las obras de misericordia, de modo que nuestra vida sea el rostro visible de Jesús que está junto a los más pobres, los excluidos y los invisibles de nuestro entorno.

         Todos podemos y debemos ser misioneros. Ningún cristiano está exento de la obligación de practicar la misericordia amando a los demás como Dios nos ama.

 

         3.- Recemos hoy por los misioneros de una forma especial porque necesitan sentirse apoyados por toda la Iglesia, por nosotros.

Colaboremos materialmente con ellos para que puedan hacer visible el Amor de Dios a través de todas sus acciones y sus proyectos.

Recemos por nosotros para que seamos capaces de salir de nuestra comodidad, abandonando un poco nuestra vida confortable  y experimentemos la alegría de hacer sonreír a los más excluidos porque se sienten tratados con respeto y con dignidad.

 

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