DOMINGO DE RAMOS

DOMINGO DE RAMOS CICLO C

Domingo 14 de Abril de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Con la celebración de hoy comenzamos la Semana Santa, una semana en la que iremos recordando, reviviendo y celebrando los acontecimientos que ocurrieron en los últimos días de la vida de Jesús que son, además, los más importantes de nuestra fe y de la Historia de Salvación.

          Hemos de pensar que, a pesar de la distancia en el tiempo, nosotros también formamos parte como actores y no sólo espectadores de esta Historia que culminó en la resurrección y que se prolonga por los siglos.

 

          2.- Como entonces hoy acompañamos a Jesús en su llegada a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, proclamando a gritos y llenos de júbilo que es el Rey de Israel, el que está entre nosotros como el hijo de David, el que viene en el nombre del Señor, como el Mesías esperado.

          Y somos también los mismos que, pocos días después, lo abandonan, lo dejan solo, le traicionan y gritan que sea crucificado.

          Somos los que, a pesar de todo, estamos invitados a sentarnos con Él a la mesa para celebrar la Cena de la Pascua, contemplar su insólito gesto de lavarnos los pies y ponerse ante nosotros como un esclavo, pidiéndonos a continuación que hagamos lo mismo que ha hecho Él que es el Maestro y el Señor.

          Y también nosotros seremos alimentados con el mismo pan que convirtió en su Cuerpo roto y su Sangre derramada por todos los hombres para que, comiéndole a Él seamos con Él una misma cosa, asumiendo el compromiso de que nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones sean las mismas de Él y así se prolongue su presencia visible a través de nosotros durante todos los siglos.

 

          3.- Contemplaremos sobrecogidos la cruz en la que está crucificado sintiendo la urgencia de sabernos cómplices de aquel asesinato injusto que vamos prolongando a lo largo de la historia con los asesinatos de tantos inocentes, víctimas de la violencia gratuita e injustificada, que tiene su origen en nuestras ambiciones, en nuestros deseos de querer ser como Dios y de nuestro duro corazón vacío de amor y de misericordia.

 

          4.- Por último, en la madrugada del tercer día, proclamaremos al mundo la Buena Noticia de que Jesús ha Resucitado, que ha vencido a la muerte, que sus enemigos han sido derrotados, que ha cumplido su promesa tantas veces repetida a lo largo de su vida, y que todos los que creemos en Él, los que queremos seguir viviendo como Él vivió y caminando por la vida siguiendo sus pasos, ya estamos participando de su Vida Nueva por el Bautismo, una Vida que  llegará a su plenitud cuando, al terminar nuestro paso por la tierra, seremos llamados a vivir para siempre en la casa del Padre.

 

          5.- Pongamos de nuestra parte el máximo interés de participar estos días en todas las celebraciones para que esta semana no sea solamente una semana de descanso, sino que sea una semana en la que, reviviendo y celebrando los acontecimientos más importantes de nuestra fe, se renueve y se fortalezca nuestra condición de cristianos, sea una Semana Santa de verdad que nos sirva, y vivamos todos los días llenos de la alegría de haber resucitado también nosotros.

         

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