Publicado: 24 Diciembre 2014
NOCHEBUENA – NAVIDAD CICLO B
24-25 de Diciembre de 2014
REFLEXIÓN
1.- La festividad de Navidad nos invita a poner los ojos en un niño recién nacido para poder descubrir en Él, como los pastores, el anuncio de una Enorme Buena Noticia que es fuente de alegría y de esperanza: DIOS SE HA HECHO HOMBRE Y ESTÁ ENTRE NOSOTROS.
Para nuestra sorpresa descubrimos la pobreza y la fragilidad de Dios.
Ha querido despojarse de su condición divina y hacerse uno como nosotros, pobre y frágil.
No había par Él sitio en la posada y tuvo que refugiarse en un pesebre fuera de la ciudad y ser recostado en el calor de la paja allí amontonada. Nace como un excluido.
Se presenta a nosotros con la fragilidad de un recién nacido que necesita de todo y de todos, incapaz de hacer nada por sí mismo. Un Dios que se deja coger al brazo, que acepta mimos y caricias, que nos lo podemos llevar a casa y abrazarlo y arrullarlo junto a nuestro corazón.
Descubrimos la ternura de Dios.
No es un Dios grande y fuerte, juez y dominador de todo de todos. Es un niño que sonríe y que contagia su sonrisa.
Que saca lo mejor de nosotros: nuestras más limpias emociones y sentimientos, nuestros mejores deseos, e intenciones. Que nos reúne en torno a El como los miembros de una misma familia que se admiran y se alegran ante el recién nacido.
Es un Dios que reparte besos, caricias, abrazos, que llora con los que lloran y ríe con los que ríen. Es un Dios cercano que se deja amar.
Descubrimos al Dios de la esperanza.
Que crece y madura como cualquiera de nosotros. Que toma sus decisiones, explica y propone sus proyectos y pide ayuda para hacerlos realidad.
Un Dios que nos pide que crezcamos como hijos suyos. Que tengamos su mismo corazón y que amemos a todos como El nos ama. Quiere que regalemos su amor como El nos regala el suyo. Que seamos capaces de respetarnos y aceptarnos tal como somos; capaces de dialogar y de escucharnos; que juntos hagamos que el mundo sea como El lo soñó cuando lo creó: un mundo de paz, de justicia, de amor, de libertad, de solidaridad.
2.- Durante todos estos días, tanto en el Belén de casa como aquí en la parroquia, pongamos nuestros ojos en El y no dejemos de pensar en todo lo que nos quiere transmitir.
No dejemos nunca de ser niños. No perdamos nunca la alegría. Y no olvidemos nunca que sólo seremos como El si le dejamos nacer en nuestro corazón.
A todos los que estáis aquí y a cuantos no han podido venir ,hoy y para siempre, FELIZ NAVIDAD

