DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 24 de Enero de 2016
REFLEXIÓN
1.- Para el Pueblo Judío el sábado es el día dedicado al Señor.
Se reunían en Asamblea para escuchar la Palabra de Dios y lo hacían puestos en pié como signo de respeto, y con suma atención porque lo que Dios dice en su Palabra es el centro de su fe, el camino que deben seguir en su vida y las acciones con las que han de manifestar que hacen lo que Dios les pide.
En la Asamblea del Sábado en la Sinagoga de Nazaret, Jesús lee el pasaje del Profeta Isaías, y al comentarlo manifiesta que lo que acaban de escuchar se cumple en El porque es el que ha recibido el encargo de manifestar con sus obras el amor misericordioso de Dios para todos los hombres:
* Anunciar a los pobres que son amados de Dios; que Dios no los tiene olvidados.
* Dar la libertad a los que están cautivos y esclavizados por sus vicios y pecados rompiendo sus cadenas con el perdón y la misericordia.
* Devolver la vista a los ciegos que necesitan la luz del Espíritu para descubrir a Dios presente en sus vidas.
* Para anunciar que la misericordia y el perdón llegan a todos los hombres.
2.- Aplicando a nuestra vida estas enseñanzas deberíamos:
* Pensar qué importancia damos a la Palabra de Dios en nuestra vida. Con qué respeto y atención la escuchamos o la leemos porque es lo que Dios nos quiere comunicar a cada uno. Qué esfuerzo hacemos para ponerla en práctica incorporándola nuestra vida y convertirla en obras.
* Recuperar el Domingo como un día dedicado al Señor.
Necesitamos descansar y relajarnos después de una semana de trabajo, pero también debemos dedicar más tiempo a la familia y a Dios con la serenidad y la intensidad que se merecen.
* No olvidar que como Jesús también nosotros hemos de hacer obras de misericordia siendo portadores del Amor de Dios a los que nos rodean. Y que esto tiene especial importancia en este Año Santo de la Misericordia.
* Nos hace falta experimentar también nosotros la misericordia y el trato amoroso de Dios acercándonos al Sacramento del Perdón.
* Y hacer fiesta, porque todo el tiempo que nosotros dedicamos al Señor, Él también nos lo dedica a nosotros llenando nuestro corazón de alegría.
Que el Señor nos ayude a escuchar la Palabra de Dios con atención y respeto y hacer del Domingo un día dedicado especialmente al Señor.

