PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO CICLO B
Domingo 30 de Noviembre de 2014
REFLEXIÓN
1.- Con el primero domingo de Adviento comenzamos también el Año Litúrgico. Un Año en el que, como siempre, iremos recordando y celebrando los momentos más importantes de la vida de Jesús y los acontecimientos principales de nuestra salvación.
El primero de esos acontecimientos es el Nacimiento de Jesús. Un acontecimiento que ocurrió en un momento determinado de la historia hace más de 2000 años.
Jesús, el Hijo de Dios, renunció a su condición divina y se hizo uno de nosotros para compartir nuestra existencia y llevar a cabo la promesa de salvación que Dios hizo a los hombres después del primer pecado.
Pero es un acontecimiento que se vuelve a repetir en cada uno de nosotros. Jesús nació en nuestro corazón cuando recibimos el Bautismo, y vuelve a nacer cada vez que nos encontramos con Él en los Sacramentos. Pero de una forma especial necesitamos que nazca de nuevo en nosotros en Navidad.
2.- Para que el Señor nazca de nuevo en nuestro corazón nos hemos de prepar ny ese tiempo de preparación es el Adviento. Hemos de estar atentos y vigilantes porque El viene a nuestro encuentro y viene a nosotros cuando menos lo esperamos.
Hemos de tener las puertas de nuestro corazón abiertas, vaciarlo de todo lo que no es Dios para que sea un lugar completamente ocupado por El.
Hemos de andar por un camino recto, un camino de verdad, de justicia, de bondad, de amor. Pero sobre todo hemos de estar despiertos, en vela, vigilantes porque no sabemos cuándo ni cómo el Señor saldrá a nuestro encuentro.
3.- Abrir el corazón, vaciarlo y limpiarlo podemos hacerlo haciendo un serio examen de conciencia para acercarnos al Sacramento del Perdón y estando luego vigilantes y atentos para que no volvamos a llenarlo de cosas inútiles que nos apartan de Dios.
Estar vigilantes para que el Señor no pase de largo junto a nosotros porque no hemos aprovechado bien nuestro tiempo de oración, la celebración de la Eucaristía, la atención a las personas con que nos encontramos que necesitan de nosotros una mano tendia, una mrada bondaosa, un tiempo para ser escuchadas, y teniendo una mirada atenta a tantos acontecimientos de nuestra vida en los que El está presente.
4.- Estemos vigilantes y atentos durante todo este tiempo de Adviento. Pero sobre todo no dejemos de pedirle: Ven Señor! Ven cuanto antes!. Necesitamos que renueves muchas cosas en nosotros y en el mundo para que a nadie nos falte la alegría, la esperanza y la paz.

