DESIERTO

DOMINGO I DE CUARESMA CICLO B

Domingo 18 de Febrero de 2018

REFLEXIÓN

          1.- El Evangelio nos ofrece la imagen sugerente del desierto para el tiempo de Cuaresma. Imaginemos que estamos en un desierto y hagamos el esfuerzo de formular nuestras sensaciones:

**Soledad. No hay nadie. Solo arena, piedras, abrojos…

**Silencio absoluto. Nadie con quien hablar. Sólo se oye el ruido del viento, el susurro de la arena que se mueve.

**No hay caminos ni se ve le final. Hemos de ir haciendo nosotros el camino procurando no perder de vista el horizonte.

**No podemos pararnos. Estar quietos es lo mismo que morir por el enorme calor y por el fuerte frio de la noche. Hemos de caminar constantemente parando sólo lo necesario para recuperar fuerzas.

**Tendremos hambre y sed que hay que superar.

          2.- De alguna manera así debe ser nuestra vida, pero sobre todo así debe ser el tiempo de Cuaresma.

**Un tiempo en el que ocupen un lugar importante el silencio y la soledad para poder reflexionar y no ser superficiales.

**Para encontrarnos con nosotros mismos y descubrir o recordar cuáles son nuestras metas, los objetivos que nos hemos propuesto para nuestra vida.

**Tiempo para encontrarnos con los demás y revisar la relación que tenemos con nuestra familia y nuestros amigos. Qué hemos de mejorar, qué debemos cambiar, qué actitudes y comportamientos hacen daño a los que nos rodean y cómo deberíamos ser.

**Tiempo para escuchar las voces de los que sufren, estar atentos a lo que necesitan de nosotros, saber pararnos para tener con ellos un gesto de cercanía, de bondad, de misericordia.

**Y sobre todo tiempo para escuchar a Dios que nos habla a través de su Palabra, de nuestra conciencia, de las voces de los demás. Tiempo de oración, de alimentarnos del Pan de la Eucaristía, de acercarnos al Sacramento del Perdón y experimentar la misericordia de Dios.

**Debe ser también tiempo de austeridad, de abstenernos de lo que no es necesario tanto en nuestra alimentación, en nuestros gastos, en el modo de aprovechar el tiempo, como abstenernos de palabras, gestos, actitudes, comentarios que pueden ser ofensivos tanto si lo hacemos dándonos cuenta o sin querer.

          3.- Jesús en su tiempo de desierto encontró fuerzas en Dios para vencer las tentaciones, superar todas las dificultades y ser fiel al cumplimiento de la misión salvadora que el Padre le había encomendado.

          No dudemos nosotros de que encontraremos en Dios las fuerzas que necesitamos para que esta Cuaresma sea un tiempo de gracia, de renovación, de purificación, de modo que seamos hombres nuevos y lleguemos a la celebración de la Pascua alegrándonos con la resurrección de Jesús y la nuestra.

REFLEXIONEMOS un momento y preguntémonos

** Estamos dispuestos a que esta Cuaresma sea un tiempo de desierto, de silencio?

** No dejemos que este tiempo de gracia caiga en saco roto y procuremos aprovecharlo.

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