CULTO VACIO

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 30 de Agosto de 2015
REFLEXIÓN
Este pasaje del Evangelio siempre me ha producido un cierto remordimiento de conciencia y una cierta inquietud por la valoración que algunos cristianos hacen o hacemos de ciertas prácticas religiosas.
1.- El remordimiento de conciencia me surge cuando escucho al Señor decir: “me honran con los labios pero su corazón está lejos de mi”
Todos mis actos deberían reflejar que el Señor es el centro de mi vida, que ha llenado mi corazón de su Amor y que todos reflejan el amor que ha puesto en mi corazón y ponen de manifiesto su presencia.
Todo cuanto hago debe manifestar la misericordia del Señor hacia los más pobres y necesitados, los más excluidos y menos amados; y no sé si siempre es así y si el Amor de Dios es el motor de todas mis acciones.
2.- La inquietud por la valoración de ciertas prácticas religiosas que hacen o hacemos algunos cristianos, me lleva a plantearme muchas preguntas, porque siendo buenas en sí mismas esas prácticas, dejan en segundo lugar otras que a mi entender son más necesarias e importantes. Por ejemplo:
• Tiene más importancia guardar abstinencia en Cuaresma que ir a Misa los domingos o que rezar todos los días?
• Es más grave no cumplir una promesa que criticar, juzgar, murmurar humillar…?
• Es más cierto pensar que Dios me castigará si no cumplo una promesa, que confiar en la misericordia del Señor que siempre me perdona, me quiere, me comprende, me ayuda, y me regala su abrazo de amor en el sacramento de la Confesión?
Y así podríamos hacer una larga lista de prácticas piadosas que dejan a un lado otras que son más importantes porque son las que el Señor nos propone o nos pide como lo que a El le gusta.
3.- Es cierto que a veces hacemos las cosas sin mala intención y sin querer y más bien por ignorancia; pero hay otras que están cargadas de una intención que no es totalmente limpia y recta.
Necesitamos hacer una profunda revisión de nuestra vida, un sincero examen de conciencia y ponernos delante del Señor con humildad para pedir perdón, pero con el propósito de que nuestro culto le sea agradable porque no sea superficial ni vacío sino lleno de Amor y hecho con el corazón.

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