DOMINGO II DE PASCUA CICLO B
Domingo 8 de Abril de 2018
REFLEXIÓN
1.- Cada vez que Jesús Resucitado se aparece a sus Discípulo les hace os regalos importantes: La Alegría y la Paz. Y en este encuentro que hoy recordamos hay además dos cosas importantes: les da autoridad para perdonar todos los pecados y les envía a cumplir la misma misión que Él había recibido del Padre.
Aunque al principio les cuesta reconocerle cuando Jesús sale a su encuentro, poco a poco se fortalece su fe y se convencen de que Jesús está vivo y estará siempre con ellos.
2.- Tomás no estaba con ellos cuando se les apareció Jesús y no cree lo que le cuentan. Es desconfiado, quiere ver a Jesús él mismo, quiere tocarlo, palparlo, quiere pruebas de que lo que le cuentan no son visiones ni imaginaciones del grupo a pesar de su alegría.
Me parece que nosotros nos parecemos mucho a Tomás y eso me plantea muchas preguntas que las comparto con vosotros.
Hemos celebrado la Resurrección de Jesús, junto con toda la Iglesia, como una gran fiesta. Hemos recordado y revivido todo cuanto Jesús ha hecho por nosotros porque nos ama con amor infinito, pero: ¿Estamos seguros de que Jesús está vivo y permanece siempre con nosotros? ¿Vivimos con alegría y con paz? ¿No queremos tener pruebas que podamos comprobar por nosotros mismos para creer? ¿No tenemos muchas veces miedo, inseguridad, dudas… y nos cuesta decir que confiamos en el Señor, o que somos cristianos?
¿No estamos demasiadas veces tristes, sin alegría, sin esperanza, sin paz, sin ánimos…?
¿Valoramos el perdón de nuestros pecados como un enorme regalo? ¿Tenemos siempre en cuenta la misión que Jesús nos encarga?
3.- Muchas personas nos transmiten su fe, su experiencia de la presencia de Jesús en sus vidas, su alegría, su esperanza, su paz, su seguridad y su fortaleza ante las dificultades… y sin embargo no acabamos de creer, seguimos pidiendo pruebas para poder comprobar por nosotros mismos la presencia y la compañía de Jesús resucitado en nuestras vidas y confiar en Él.
Quizá hoy Jesús nos dice como a Tomás: “No seas incrédulo sino creyente” “¿Por qué has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto”.
Si es así, es hoy el momento de ponernos con humildad ante el Señor y pedirle, como en diversas ocasiones lo hicieron los discípulos: ¡Auméntanos la Fe!
EN UN MOMENTO DE SILENCIO
** Hagamos esa petición al Señor. Repitámosla muchas veces y con mucha frecuencia, porque lo necesitamos.

