CORREGIR

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 10 de Septiembre de 2017

REFLEXIÓN

         1.-Muchas veces hemos recordado que la Parroquia debe ser una Gran Familia en la que todos estemos unidos por el Amor y nos comportemos como hermanos.

         Aunque actuemos con buena voluntad,  cumplir ese objetivo no es fácil. Todos somos personas con nuestras cualidades, nuestros defectos, debilidades… y eso comporta que, unas veces queriendo y  otras sin querer, nos hagamos daño unos a otros de muchas maneras.

         Cuando nos hacemos daño no cumplimos el único mandamiento importante de Jesús: Que nos amemos unos a otros como hermanos, y no cumpliéndolo no cumplimos todos los mandamientos de la Ley de Dios como nos los recuerda S. Pablo.

 

         2.-Jesús nos pide hoy que nos ayudemos unos a otros a ser  cada vez mejores poniendo en práctica el mandamiento del Amor, corrigiéndonos mutuamente las cosas que hacemos mal para mejorarlas.

         Para que esa corrección sea provechosa necesitamos en primer lugar

*HUMILDAD, reconociendo que nos equivocamos, que somos imperfectos, que hacemos cosas mal y que necesitamos ayuda, aceptando agradecidos esa corrección que nos hace caer en la cuenta y nos anima a perfeccionarnos y a ser mejores.

*AMOR. Hemos de comenzar siendo nosotros humildes porque no somos siempre buenos, y así, con humildad, nuestra corrección estará hecha con bondad, con delicadeza y con amor.

         Cuando la corrección no está hecha con amor dejándonos llevar por el enfado porque hemos sido ofendidos, en lugar de corregir hacemos daño, humillamos y tratamos mal porque prevalece más el deseo de juzgar y condenar y que el deseo de corregir con bondad, paciencia y humildad, y ayudar a que el otro mejore. No es una corrección sino una ofensa.

 

         3.- Por mucho que nos esforcemos en no hacer daño y en ayudarnos mutuamente, no es fácil conseguirlo porque son muchas y a veces grandes nuestras imperfecciones. Por eso necesitamos de la Oración.

         También nos recuerda hoy el Señor que cuando dos están reunidos en su nombre pidiendo algo al Padre, el Padre se lo concederá.

Así que necesitamos rezar por nosotros mismos pidiendo al Señor que nos enseñe y nos ayude a Amar como El nos ama.

         Y necesitamos rezar unidos pidiendo al Señor lo mismo, como El nos recuerda, con la confianza de que nos escucha y nos concede su gracia que  hemos de procurar y saber aprovechar.

 

         4.- Reflexionemos ahora y durante estos días cuales son los daños que hacemos a los demás.

         Y pidámosle que escuche nuestra oración para que nos ayude a corregirlos y seamos cada día mejores, comportándonos como hermanos de la Gran Familia de los hijos de Dios.

Scroll al inicio