FIESTA DEL CORPUS CICLO C
Domingo 29 de Mayo de 2016
REFLEXIÓN
La celebración del Cuerpo y la Sangre del Señor nos invita a meditar y a poner en práctica algunos aspectos del Sacramento de la Eucaristía que a veces olvidamos.
1.- La Eucaristía es el Sacramento de la presencia de Dios entre nosotros.
Jesús dijo a sus discípulos: Me voy, pero no os dejaré solos. Su presencia real en la consagración y en el Sagrario en el que conservamos el pan consagrado que sobra en la celebración de la Eucaristía, nos permite entrar en el Templo y encontrarnos con el Señor que nos espera con los brazos abiertos, que se alegra diciéndonos: ¡Qué bueno que viniste! Te estaba esperando! ¡Qué quieres de mí!?
¡Cuántas veces olvidamos esa presencia del Señor en el Sagrario! Y entramos hablando, distraídos, quizá criticando o siguiendo la tertulia que teníamos antes de entrar! Y seguimos así olvidándonos de que venimos a estar con el Señor y es a El a quien primero hemos de dirigir nuestra atención.
2.- La Eucaristía es el sacramento de la Vida.
Recibimos el Pan de Jesús que alimenta nuestro cuerpo y nuestra alma, que fortalece y acrecienta la Vida de Dios en nosotros, que nos transfigura y nos hace semejantes a El, configurándonos con El de tal modo que después de comulgar y cuando termina la celebración de la Misa, nos llevamos con nosotros al mismo Jesús, nos llevamos a Dios a nuestra casa y nos convertimos en Jesús vivo allí donde nosotros estemos.
Toda nuestra vida tiene que hacerle presente. Por eso no tiene sentido, y puede llegar a ser un pecado importante, seguir criticando, negando la palabra y el perdón, mintiendo, estafando, y dejarnos llevar por nuestros intereses y egoísmos, olvidándonos que es Jesús a quien hemos de hacer presente porque al Comulgar nos hemos hecho una misma cosa con El.
3.-El Sacramento de la Eucaristía nos compromete porque siendo como Jesús , hemos de amar como El nos ama.
Amar a los extranjeros, a los rechazados, a los invisibles, a los enfermos, a los ancianos, a los que están sin trabajo y sin una vivienda diga. A los que están solos.
Hemos de empeñarnos en construir un mundo mejor. Un mundo de verdad, de vida, de libertad, de justicia, de paz….poniendo en práctica el mandato de Jesús: …”Dadles vosotros de comer” O lo que es lo mismo: hacer todo lo que podamos hacer y poner en las manos de Jesús todo lo que somos y tenemos para que El lo multiplique y haga lo que nosotros no podemos hacer.
Demos gracias al Señor por estar tan cerca de nosotros. Vivamos con la alegría de que esté en nosotros y seamos una misma cosa con El. Y no olvidemos nuestro compromiso de amar como El nos ama y de construir un mundo mejor.

