CORPUS

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CICLO A

(EL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR)

Domingo 14 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Esta celebración es como volver a celebrar y revivir al Jueves Santo, ofreciéndonos para nuestra reflexión y oración varias cosas importantes:

++ La Eucaristía es el regalo de la presencia permanente de Dios entre nosotros, cumpliendo así Jesús su promesa de no dejarnos solos y estar a nuestro lado todos los días hasta el fin del mundo.

          Jesús presente en el Sagrario nos espera con los brazos abiertos para acogernos, escucharnos, aliviar nuestros sufrimientos, consolarnos en nuestras penas, iluminarnos en los momentos de oscuridad y de incertidumbre, regalarnos siempre el abrazo amoroso del Amigo Fiel que nunca defrauda aunque nosotros nos olvidemos de Él con frecuencia.

++ Recordamos y revivimos la Última Cena de Jesús con sus discípulos en la que Él, y también para nosotros, se hace pan que se parte y se reparte, para alimentarnos y hacerse una misma cosa con nosotros.

          Dice Jesús: “Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en Mi y Yo en él”. Cada vez que comulgamos nuestra compenetración con Jesús es tan intensa que, al hacernos una misma cosa con Él, toda nuestra vida es ser presencia suya allí donde estemos. Por eso mismo somos distribuidores de su Amor a todos los que se acercan a nosotros, sean o no conocidos, amigos o enemigos, y especialmente regalar su Amor y su Presencia a todos los que más necesitan ser amados: los excluidos, los marginados, los olvidados, los que encontramos a la vera del camino de la vida solos y desatendidos.

Esa es la razón de que hoy sea el Dia Nacional de Caridad, de modo que todos los que nos llamamos cristianos, todos los que nos alimentamos de Jesús hecho Pan, debemos unir nuestras fuerzas y nuestros corazones haciendo llegar el Amor de Jesús lo más lejos y lo más concreto que podamos y seamos capaces.

++ Tampoco podemos olvidar, y por lo tanto convertirlo en tarea permanente, que igual que el pan formado por muchos granos de trigo es sólo uno y el cuerpo, formado por muchos miembros, es sólo un cuerpo, así nosotros hemos de crear unidad, vivir unidos en al Amor y en la Paz.

          Los cristianos no podemos estar divididos, ni crear división, ni generar desamor. Hemos de ser constructores de puentes, favorecedores de diálogo, buscadores de lo que es verdadero y justo, misericordiosos, solidarios, generosos. Hemos de regalar gratis lo que hemos recibido gratis y agradecer lo que cada día recibimos como un regalo del Señor venga de donde venga.

 

          2.- Agradezcamos siempre, pero especialmente hoy, el inmenso regalo de la Eucaristía.

Busquemos con frecuencia el alimento de ese Pan que nos configura con Jesús.

Seamos conscientes que la celebración de la Eucaristía no es un acto de piedad cualquiera, sino que nos compromete a vivir siempre como vivió Jesús y a ser como Él tanto en las palabras y en las obras, todos los días y en todos los momentos de nuestra vida.

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