COMUNIDAD

SANTISIMA TRINIDAD CICLO C
Domingo 22 de Mayo de 2016
REFLEXIÓN        
         1.- Después del tiempo que el apóstol Juan pasó con Jesús, escuchando sus enseñanzas, viendo sus obras y viviendo como el vivía, en su predicación y sus cartas afirma que DIOS ES AMOR.
         Por eso hoy, al celebrar la fiesta de la Santísima Trinidad, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que Dios mismo es una comunidad de vida y de amor; una comunión amorosa entre las Tres Personas que son una sola cosa: AMOR
         2.- Por esa razón nuestra relación con Dios debería ser una comunidad de vida y de amor. A través de los sacramentos tenemos una comunión amorosa con Dios que nos hace ser una misma cosa con El. Y si no es así, nuestra oración, nuestra celebración de los sacramentos y nuestra vida cristiana no son auténticas porque no le hacemos presente con verdad y transparencia en cada una de nuestras palabras y nuestras obras.
         3.-Esa comunidad de vida y amor entre Dios y nosotros debe reflejarse y hacerse realidad en cada una de las situaciones de nuestra vida, pero especialmente:
*En nuestra familia. Dios tiene que ser el centro de la vida de cada uno, de nuestro modo de pensar y comportarnos y conseguir que todos estemos unidos por el amor. De esa forma la familia será una escuela de amor poniendo en práctica los consejos de s. Pablo de cómo hemos de amar: El amor de verdad es paciente, misericordioso, generoso, fiel, preocupado siempre por el bien y la felicidad del otro. Busca la verdad, lo justo, el respeto a la dignidad de cada uno. Todo lo comprende, todo lo perdona, no es rencoroso ni lleva cuentas del mal. EL AMOR NO PASA NUNCA y siempre va creciendo.
*También la Iglesia es una comunidad de vida y amor, y debe serlo especialmente la parroquia porque es una familia de familias y por tanto debe ser una escuela de amor porque si lo que nos une es la fe en Jesús resucitado, la confianza en el Padre que nos ama sin límites  y el amor del Espíritu Santo, no podemos hacer otra cosa que amarnos cada vez más con un amor sincero y entrañable, sin que nadie se sienta ignorado y excluido, y que cada uno se sienta especialmente amado.
         4.- Tal vez hoy debemos preguntarnos si creemos que Dios es amor sin límites y revisar nuestra manera de relacionarnos con Dios, nuestra vida familiar y nuestra vida parroquial para que podamos decir gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo no sólo con los labios sino con todo el corazón y con toda nuestra vida, de modo que el mundo tenga motivos para creer en el amor.
         Que la Eucaristía de hoy sea una alabanza al Dios en quien nosotros creemos, y una súplica para que seamos siempre una gran familia, o mejor una verdadera comunidad de vida y amor.

Scroll al inicio