DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 19 de Agosto de 2018
REFLEXIÓN
1.- En la preparación inmediata a la Primera Comunión, pregunté a los niños qué era tomar la Comunión y uno de ellos contestó: “Jesús se hace pan para que lo comamos”. Como le dije que muy bien, se quedó pensando y preguntó: “Entonces, ¿los besitos y abrazos que yo dé serán abrazos y besitos de Jesús?”.
Me pareció una reflexión y una respuesta genial. Era la mejor manera de expresar lo que Jesús nos dice hoy en el Evangelio: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en Mí y yo en él”.
Cada vez que comulgamos Jesús se hace una misma cosa con nosotros y nosotros una misma cosa con Él, y esa compenetración tan íntima nos compromete a vivir como Jesús vivió y comportarnos como Él se comportó.
No tiene sentido participar en la Eucaristía y volver a nuestra vida cotidiana sin el compromiso de ser mejores concretándolo en esos comportamientos que sabemos que hemos de cambiar: tener más paciencia, juzgar y criticar menos, ser más serviciales y generosos, atender con más cariño a quienes nos rodean, ser más justos en el salario que pagamos a quienes nos sirven… Tantas pequeñas cosas que manifiestan que nos parecemos a Jesús y que reflejan su rostro.
2.- Por eso también hemos de tener en cuenta el consejo de S. Pablo en la carta a los Efesios que hemos escuchado: “Estad atentos a la manera de comportaros… No seáis irreflexivos… Tratad de descubrir la voluntad de Dios, lo que haría Jesús en vuestro lugar”
No olvidemos lo que quiso decir aquel niño: La ternura y la bondad con que tratemos a los demás es la ternura y la bondad de Dios que se hace presente a través de nosotros.
No olvidemos tampoco que la Eucaristía nos compromete y no podemos volver a nuestra casa como si nada especialmente importante hubiera ocurrido en nuestra vida.
EN UN MOMENTO DE SILENCIO
++Dejemos que estas palabras de Jesús lleguen hasta lo más hondo de nuestro corazón.

