DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARI CICLO A
Domingo 23 de Julio de 2016
REFLEXIÓN
1.- Impresiona como con imágenes y ejemplos sencillos tomados de la vida diaria, Jesús hablaba entonces y nos habla hoy a nosotros de actitudes y comportamientos en nuestra vida diría.
Casi como continuación de la parábola del sembrador del domingo pasado y si seguimos leyendo el pasaje de hoy, Jesús nos dice:
*El campo en el que se siembra la semilla es el mundo. El Sembrador es Jesús. La semilla son los ciudadanos del Reino.
Podemos volver a preguntarnos si cada uno de nosotros, al menos esta semana, hemos preparado la tierra de nuestro corazón para recibir como buena semilla su Palabra. Pero en esta ocasión la semilla somos nosotros, los ciudadanos del Reino, los cristianos. O lo que es lo mismo la simiente que vamos esparciendo por el mundo es el ejemplo de nuestra vida.
2.- *El sembrador de la cizaña es el Diablo. Hay cizaña en nuestro corazón que convive con el trigo. Cuando nos damos cuenta tenemos prisa en arrancarla y tirarla al fuego, pero nos podemos equivocar y lo que nos parece cizaña puede ser al fin trigo bueno que de mucho fruto.
Pero hemos de estar atentos para no dejar crecer en nuestro corazón la cizaña de los malos sentimientos, los malos deseos, las pasiones incontroladas, los rencores y los deseos de venganza que nos empuja a hacer el mal y amargan nuestra vida.
*Y también somos nosotros cizaña si nuestro comportamiento y nuestra vida está dirigida por el Maligno que nos empuja a dejarnos llevar por nuestras pasiones, envidias, amenazas, egoísmos, malas intenciones y somos cizaña que hace presente el desamor, el enfrentamiento y la división, el rencor. Nuestras palabras y nuestros comportamientos pueden estar llenos de la ponzoña del Diablo y vamos por la vida haciendo daño, creando división, violencia, enfrentamiento, falta de paz… Somos cizañeros
Y ya sabemos: La cizaña será quemada en el fuego.
3.- El Señor tiene paciencia con nosotros y nos da tiempo para el arrepentimiento, la conversión, el cambio de vida… Y tal vez podemos ser trigo bueno.
Tengamos también paciencia con nosotros y con los demás; los cambios en nuestra vida se van produciendo poco a poco si somos constantes en el esfuerzo, constantes en la confianza y en aprovechar la gracia y la ayuda el del Señor. No caigamos en la desconfianza ni en el desánimo y procuremos vigilar el crecimiento del trigo y procuremos que no crezca la cizaña en nosotros.
Confiemos en el Señor y dejemos que a su tiempo sea quien valore nuestra vida y vea si somos trigo o cizaña, si hemos hechos el bien o el mal, si con nuestra vida hemos construido el Reino o lo hemos ido destrozando.
Apartémonos de quienes siembran cizaña en nuestro corazón. No seamos nosotros cizañeros y sembradores de cizaña en nuestro entorno. Sembremos trigo bueno y procuremos ayudar a que el trigo bueno crezca en nosotros y en los demás.

