BRILLAR

DOMINGO II DE CUARESMA CICLO B
Domingo 1 de Marzo de 2015
REFELXION
        1.- En la mentalidad judía la cumbre de una montaña era el lugar adecuado para rezar y para encontrarse con Dios. Cuanto más alta era la cumbre más cerca se estaba del cielo.
        Allí se llevó Jesús a tres de sus discípulos, y después de un largo camino de subida, ya en la cumbre, les manifestó toda su gloria para que se fortaleciera su fe después de haberles anunciado su cercana pasión.
        En la cumbre escucharon la voz del Padre que, como en el Jordán, les recuerda: “Este es mi Hijo amado. Escúchale”
         2.-De este relato del Evangelio podemos aprender varias cosa:
+ Como el desierto del que halábamos la semana pasada, la Cuaresma también es un largo camino hacia la cumbre en la que contemplaremos la gloria de Dios y seremos partícipes de su transfiguración.
+ Es un camino que hemos de recorrer con esfuerzo y constancia , superando todas las tentaciones de abandono o de desvío del camino que nos vienen de nuestras debilidades, limitaciones, cansancios, desánimos, e incluso de  nuestras indiferencias, pensando que todo ese esfuerzo no nos sirve para nada. Y todo ese esfuerzo hace que nuestro camino sea fatigoso.
+ Durante el camino hemos de tener una actitud de ESCUCHA  para dejar que sea el Señor nuestra guía y no erremos el camino.
+ Y a medida que vayamos acercándonos a la cumbre y participando de la gloria del Señor decirle como Abraham: “Señor aquí me tienes. ¿Qué quieres de mi?
        3.- A lo largo de la Cuaresma nuestra vida tiene que ir estando llena de la gloria  Dios.  Un brillo que se ha de manifestar en todo cuanto hacemos, pero sobre todo en nuestra mirada, en nuestra sonrisa y en la bondad de nuestro corazón, de modo que cualquiera pueda pensar o decir que estamos radiantes, luminosos, resplandecientes.  Y a ese resplandor sólo podemos llegar cuando tenemos un corazón limpio y lleno de Dios mediante la oración, los sacramentos y nuestro esfuerzo diario de superación.
        Que el Señor nos ayude a aprovechar esta cuaresma para poder celebrar la Pascua con la alegría de haber resucitado también nosotros.

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