BAUTISMO DE JESUS CICLO C
Domingo 10 de Enero de 2016
REFLEXIÓN
1.- Damos un salto grande en el tiempo y celebramos hoy el Bautismo de Jesús.
Según los evangelistas han pasado unos 30 años desde su nacimiento y no sabemos nada de El. Pero ha sido un tiempo en el que Jesús se ha ido preparando para cumplir su misión. Un tiempo de silencio, de reflexión, de estudio de las Escrituras, de oración, de vida familiar y de trabajo como cualquier persona.
Ha sido un tiempo indispensable para alcanzar la madurez necesaria para cumplir su misión.
2.- Todo esto ocurre en el tiempo anterior al Bautismo.
En el Bautismo – relato que acabamos de escuchar – Jesús como un buen israelita se acerca a recibir el Bautismo, y mientras oraba tiene una profunda experiencia. Siente la plenitud del Espíritu y se sabe Hijo amado y predilecto del Padre que le encomienda una misión.
Y a partir de ese momento Jesús dedica su vida a hacer presente el amor misericordioso del Padre, anunciando con sus palabras y sus obras el perdón de los pecados a todos los hombres, haciendo obras en las que manifiesta sus entrañas de misericordia ante toda miseria humana, ante todo sufrimiento, ante toda enfermedad, ante toda injusticia.
Es decir: Poniendo rostro humano al Amor salvador y misericordioso de Dios.
3.- También nosotros hemos recibido en el Bautismo la misma vida de Dios, el Padre nos ha llamado sus hijos amados y predilectos, y nos ha encargado la misma misión que a Jesús: Manifestar su Amor misericordioso con nuestras buenas obras dirigidas especialmente a los que más sufren: los pobres, los enfermos, los marginados, los niños, los maltratados, los que viven con tristeza y sin esperanza.
4.- Para poder cumplir bien esa misión necesitamos estar bien preparados dedicando tiempo al silencio, la reflexión, la oración, la formación y el estudio de la persona y el mensaje de Jesús para poder anunciar y poner en práctica el Amor misericordioso de Dios para con todos, pareciéndonos cada vez más a Jesús viviendo como Él vivió y comportándonos como Él lo hizo.
5.- La fiesta de hoy nos invita a dar gracias a Dios por nuestro Bautismo, por poder llamar a Dios Padre como hijos predilectos y a todos los hombres hermanos.
Pero también a hacer una revisión sobre el tiempo que dedicamos a nuestra preparación para poder enseñar a los demás el mensaje de Jesús y con nuestras obras hacer visible el Amor misericordioso del Padre. Y preguntarnos si estamos cumpliendo fielmente la misión que se nos ha encomendado.

