ANHELAR

ADVIENTO DOMINGO I CICLO C

Domingo 2 de Diciembre de 2018

REFLEXIÓN

          1.- El tiempo del Adviento nos ofrece cuatro semanas para prepararnos a celebrar la Navidad como una importante fiesta cristiana.

Para nosotros debe ser un tiempo que aprovechemos para despertar desde lo más honde de nuestro corazón un profundo y sincero anhelo de Dios. Un anhelo y un deseo que las preocupaciones y tareas de cada día lo van poco a poco adormeciendo.

          El Señor viene cada día a nuestro encuentro, pero se hizo presente entre nosotros de una manera especial encarnándose en el seno de María para compartir nuestra existencia, acompañarnos en nuestro caminar y cumplir definitivamente la promesa de Salvación que Dios hizo a los hombres después del primer pecado.

          Por eso las lecturas nos animan a vivir con alegría este tiempo: “Levantad la cabeza, estad atentos, se acerca vuestra liberación”. Dios nos hace libres de las ataduras del pecado y nos regala su perdón.

 

2.- ¿Cómo podemos despertar y hacer crecer ese anhelo y ese deseo de Dios? Fijaos lo que nos dice el Evangelio:” No os dejéis arrastrar por el ambiente. No penséis sólo en comilonas, borracheras, no dejéis que os arrastren vuestras debilidades y vuestros vicios…” Estad atentos y vigilantes.

          Nuestra sociedad ha convertido la navidad en una fiesta pagana en la que sólo importan los adornos, los vestidos, los regalos, los gastos excesivos en comidas, bebidas, fiestas; la preocupación de pensar a quien invitamos a nuestra mesa, con quien comemos o cenamos, qué regalos vamos a hacer para quedar bien, dónde vamos a ir de fiesta…. ¿Qué lugar ocupa Jesús en todo este jolgorio?

          Estemos alerta, no dejemos de orar, que las celebraciones religiosas ocupen un lugar importante, que el Belén no sea sólo un adorno más sino el recuerdo permanente de lo que estamos celebrando, de modo que también pueda ser un rincón en donde toda la familia nos reunamos a rezar.

 

          3.- Cada domingo encenderemos una vela de la corona de Adviento. Cada nueva vela encendida nos irá recordando que hemos de ir avanzando en nuestro empeño de despertar el anhelo de Dios, en dejar un lugar al Señor en nuestro corazón, que toda nuestra vida se vaya iluminando cada vez más con su presencia, de modo que seamos felices, vivamos con alegría y esperanza y hagamos felices a los demás.

 

          4.- Sería bueno que reflexionáramos cada día en todo esto, aunque sea sólo un poco, que concretáramos en pequeños compromisos nuestra reflexión, y pusiéramos empeño en apartar todo lo que estropea la navidad y fuera de verdad una fiesta cristiana en la que, alimentados por el Amor de Dios, creáramos y fortaleciéramos lazos de unidad, de paz y de amor en nuestras familias y en nuestro entorno, sin olvidar que Jesús también está presente en cada uno de los pobres, los excluidos, los olvidados, y en ellos viene a nuestro encuentro.

 

PENSEMOS UN POCO: ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuánto empeño, cuánto esfuerzo vamos a poner para no olvidar que estamos celebrando un acontecimiento fundamental de nuestra fe?

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