DOMINGO X DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 5 de Junio de 2016
REFLEXIÓN
1.- Creo que hoy debemos centrar nuestra reflexión en la actitud y el comportamiento de Jesús ante la situación en que se encuentra para poder hacer nosotros lo mismo.
* En primer lugar la mirada de Jesús. Tiene los ojos abiertos y presta atención a todo lo que ocurre en su entorno y eso le permite darse cuenta de lo que le sucede aquella pobre mujer viuda y de su enorme sufrimiento.
* Su primer sentimiento es de lástima, y su primer gesto es acercarse para consolarla con una palabra: ¡No llores!
* No se conforma Jesús con una palabra de consuelo y sin que nadie se lo pida, actúa: hace que aquel muchacho recupere la vida y se lo entrega a su madre no sólo para completar su consuelo sino también para ofrecerle la ayuda que resolverá la situación de pobreza y desvalimiento en que había quedado.
* Y por último cómo todos los que están presentes en aquel acontecimiento perciben lo que Jesús les quería transmitir: Dios nos ama con un amor infinitamente misericordioso, y lo manifiestan con una expresión profunda y envolvente, llena de alegría: ¡Dios ha visitado a su pueblo!
2.- Jesús también se fija en nosotros con una mirada de amor y misericordia, envolvente y profundo, que quiere llegar al fondo de nuestro corazón para que nosotros, sintiéndonos amados siempre y sin límite, hagamos lo mismo que El hizo practicando la misericordia.
Por tanto debemos aprender a tener los ojos siempre abiertos para darnos cuenta de cuanto sucede a nuestro lado, especialmente fijándonos en las situaciones de desvalimiento, de exclusión y de pobreza para
*Hacernos cercanos para escuchar y consolar
*No limitarnos a lamentos y buenas palabras sino pensar y decidir lo que podemos y debemos hacer
*Aliviar de verdad los sufrimientos y las carencias de la gente aportando la ayuda que podamos
*Hacer presente a través de nosotros el amor misericordioso y sin límites de Dios que está siempre pendiente de todos y cada uno de nosotros.
3.- Las obras son la mejor manera de evangelizar porque son las que hacen creíbles nuestras palabras y nuestra fe, y hacen posible que cada uno de nosotros nos convirtamos en lugares del encuentro de los hombres con Dios.
Que el Señor nos ayude a no ser cristianos mediocres y llevar a cabo, aunque sólo sea un poquito, la revolución del amor que necesita nuestro mundo.

