DOMINGO V DE PASCUA CICLO C
Domingo 24 de Abril de 2016
REFLEXIÓN
1.- Todos los domingos de Pascua Jesús nos pide amarnos unos a otros eligiendo frases o imágenes en cada ocasión en que se hace presente a los discípulos
Hoy nos pide que nos amemos unos a otros como Él nos ama. Y podemos afirmar que Jesús nos ama:
*Con un amor sin límites, porque así es el Amor de Dios. Nos ama tanto que nos ha regalado su propia vida hasta el extremo de la muerte. No se ha guardado nada para El. Nos lo ha dado todo.
*Ha manifestado el amor misericordioso de Dios que también es sin límites, siendo su máxima expresión cuando estando en la cruz exclama: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Perdona incluso a sus mismos ejecutores encontrando para ellos una excusa.
*El amor de Jesús es un amor fiel. Nos ama siempre y para siempre, sea cual sea nuestra manera de ser y nuestro comportamiento. Ama a los buenos y a los malos. Y su amor es un Amor sin medida.
2.- Nos amamos unos a otros como Jesús nos ama?
*Hay muchos cristianos que, en distintos países, dan su vida amando como Jesús. Nosotros, en cambio, nos ponemos límites cuando nuestra entrega a los demás implica un sacrificio, una renuncia, una complicación para nuestra vida.
También ocultamos nuestra condición de cristianos para evitar burlas, humillaciones, o situaciones incómodas. Nos es más cómodo pasar desapercibidos.
*Tampoco nuestro amor es siempre misericordioso. Aunque nos sentimos solidarios con los que pasan dificultades al no tener cubiertas sus necesidades básicas, a veces pasamos de largo ante ellos como si fueran invisibles.
Nos cuesta perdonar de corazón y vivimos sin hablarnos con familiares; hemos roto la relación con quienes en otros momentos hemos considerado amigos; quizá también en ocasiones guardamos rencor y tenemos deseos de venganza…
*No siempre nuestro amor a los demás es un amor fiel. Ocultamos la verdad, disimulamos que nuestro amor no es total si no interesado, o decimos que se ha terminado el amor y por eso rompemos una relación o la convivencia familiar, sin tener en cuenta que el amor verdadero no termina nunca.
3.- Pidamos al Señor que nos fijemos siempre en su vida y sus obras para hacer lo mismo que Él hizo. Y que con su gracia y nuestro esfuerzo nos parezcamos cada vez más a Él.

