QUINTO DOMINGO DE PASCUA CICLO C
Domingo 19 de Mayo de 2019
REFLEXIÓN
1.-Muchísimas veces hemos oído, no sé si escuchado, el mandamiento de Jesús, el único importante que Él repite con insistencia. Lo llama mandamiento nuevo, y para nosotros sigue siendo también un mandamiento nuevo porque es como si todavía no lo hubiéramos estrenado en toda su enorme dimensión.
“Amaos unos a otros como Yo os he amado”. No nos pide que nos amemos con expresiones afectuosas, quizá simplonas y ñoñas, sino que amemos como EL nos ha amado y nos sigue amando.
2.- ¿Cómo es el Amor de Jesús?
++Es un Amor total, sin límites de tiempo ni espacio, en todos los momentos y en todas las situaciones de nuestra vida. Un Amor que abarca a todos, que no tiene fronteras.
++Un Amor sin condiciones, aceptando y respetando a cada uno como es; un Amor que se vuelca especialmente en los más débiles, los que más sufren, los más olvidados, los más excluidos, en los que más necesitan ser amados y sentir de cerca la fortaleza, el calor y la alegría de ser amados y ser importantes para Alguien.
++Un Amor fiel, sin dudas ni traiciones, sin fisuras. Un Amor que puede hace llorar a Dios porque se duele del daño que nos hacemos unos a otros, pero que siempre está dispuesto al perdón, a la misericordia, a volver a empezar porque somos sus hijos.
++Un Amor con una entrega total, hasta la muerte.
3.- Así es como deberíamos amarnos unos a otros. Ese es el modo como quiere Jesús que nos amemos y que deberíamos convertirlo en vida en todos los momentos y situaciones en que nos encontramos:
En la familia, entre los que llamamos amigos, en el lugar de trabajo, entre los vecinos, en los momentos de fiesta y alegría y también en los momentos de tristeza y sufrimiento.
Y también, aunque nos cueste, regalar ese amor y tener esa forma de amar a nuestros enemigos, a quienes nos ofenden, nos traicionan, nos critican, nos calumnian, nos difaman y desprestigian, porque “amar a quienes nos aman es muy fácil, pero amar a quien nos odia, nos desprecia, nos pone la vida difícil” …sólo es posible para quienes tienen un corazón semejante al de Jesús. Y porque así es como nos ama Jesús y así es como El perdonó a quienes le crucificaron.
En eso conocerán todos que somos discípulos de Jesús.
4.- Una pregunta: ¿Amamos nosotros así, o al menos lo intentamos sin poner escusas?
¿Por qué ponen tantas veces en cuestión la vida de quienes nos llamamos cristianos, la vida de la Iglesia? ¿No será porque después de dos mil años todavía no nos hemos decidido a poner en práctica el único mandamiento importante de Jesús viviendo como Él vivió? ¿No será porque no se admiran y se sorprenden de cómo nos queremos?

