ALEGRIA

DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO B

Domingo 11 de Marzo de 2018

REFLEXIÓN

          1.- Los regalos hechos para quedar bien son hipocresía. Los regalos hechos con el corazón son expresión de amor. Los verdaderos regalos se hacen sin pedir nada a cambio.

¿Por qué digo esto? Porque Nuestra relación con Dios no es como debería ser.

          Pensamos muchas veces en hacer méritos, ganar puntos, agradar a Dios con las cosas que hacemos… como si de esa manera aumentaran nuestros derechos para que nos conceda lo que pedimos, para que todo nos salga bien.

          Ese planteamiento es equivocado porque el amor y la bondad de Dios son infinitos, son tan grandes que nuestras obras y nunca alcanzarán a merecerlo.

          Todo cuanto recibimos de Dios es un regalo, es gratis, es un regalo hecho con amor y por amor, sin pedir nada a cambio.

 

          2.- ¿Cómo correspondemos a ese Amor sin límites?

** A veces de una forma egoísta: Dios no me escucha, no me hace caso.

** A veces enfadados: ¿Qué he hecho de malo para que me pase esto? ¿Por qué Dios me castiga? Y nos olvidamos que somos nosotros quienes nos hacemos daño unos a otros, o que somos imperfectos y nuestra naturaleza se va estropeando. Muchas veces somos nosotros quienes nos olvidamos de Dios y sólo acudimos a Él cuando estamos al límite y lo que Dios hace es estar a nuestro lado para acompañarnos, apoyarnos, consolarnos, para darnos fuerzas…

** Otras veces decimos: ¡Ya era hora de que algo me salga bien! ¡Ya me lo merecía!

          ¿Cuántas veces reconocemos que el Amor de Dios desborda nuestros deseos y necesidades? ¿Cuántas veces queremos corresponderle simplemente amándole?

          ¿Cuántas veces le damos gracias de todo corazón?

 

          3.- Cuando nos sabemos y nos sentimos muy amados por alguien: mi familia, mi pareja, mis amigos… tenemos ganas de estar con ellos y nos sentimos tan dichosos que vivimos con una sonrisa permanente.

          Por esa misma razón, al sabernos y sentirnos amados con un Amor Infinito, deberíamos vivir continuamente contentos, felices, llenos de alegría. Ese es el motivo por el que tantas veces hemos oído decir que el cristiano debería estar siempre alegre; y que un cristiano triste es un triste cristiano, un cristiano que no contagia nada.

          Deberíamos acercarnos a la confesión como un Sacramento de Alegría y de Fiesta porque el Señor siempre nos perdona.

** ¿Somos felices? ¿Vivimos con alegría?

** ¿Regalamos sonrisas?

** ¿Buscamos la alegría en el Sacramento del Perdón?

 

OS INVITO A REFLEXIONAR ESTOS DIAS SOBRE ESTAS COSAS y hacer el compromiso de reflexionar intentando reconocer cuántas veces se hace presente el Amor de Dios en nuestra vida y tenemos motivos para sonreír y para dar gracias.

Scroll al inicio