ALEGRAOS

DOMINGO IV DE ADVIENTO CICLO B

Domingo 24 de Diciembre de 2017

REFLEXIÓN

         En este cuarto domingo de Adviento María tiene un protagonismo especial, y para nuestra reflexión quiero destacar alguna osa:

         1.- María es una mujer llena de dudas. Se sorprende y se desconcierta del saludo del Ángel:

         ¿Qué me dices? No lo entiendo. ¿Cómo será eso si no estoy convivo con ningún varón? Es demasiada responsabilidad; es demasiado importante; es demasiado grande.

         A nosotros nos pasa con frecuencia lo mismo. Tenemos un montón de dudas de lo que hemos de hacer en nuestra vida, de las decisiones que hemos de tomar, de si hacemos las cosas bien o mal. Son decisiones demasiado grandes.

         No sabemos lo que el Señor quiere de nosotros, por qué nos ocurren ciertas cosas, por qué tenemos problemas importantes, si es el Señor el que está con nosotros y nos ayuda.

         Como María también nos preguntamos: ¿Cómo nos ayuda el Señor si no lo notamos? ¿Cómo estamos seguros de que es el Señor el que nos acompaña en esas situaciones tan duras de la vida si todo sigue igual y no notamos su presencia?

 

         2.- El Ángel tranquiliza a María: “No temas. El Espíritu Santo te cubre con su sombra, te protege, te llena de su presencia… por eso si te dejas guiar, todo lo harás bien, todo saldrá bien, no te vas a equivocar. Toda tu vida, todas tus palabras y tus obras serán presencia de Dios”.

         También el Señor nos habla al corazón y su voz nos recuerda que estamos llenos de su presencia; que el Espíritu Santo, que es el Amor y la fuerza de Dios, está con nosotros; y que en todo cuanto hagamos notaremos su presencia y su luz porque nos irá iluminando y nos irá indicando el camino que hemos de seguir de maneras que no somos capaces de imaginar.

 

         3.- María se deja convencer y manifiesta su total confianza en Dios:” Aquí está la Esclava del Señor. Que se haga en Mi lo que estás diciendo”.

         El Señor nos pide que seamos como María. Que confiemos en Él; que estemos seguros de que nos quiere y nos cuida, aunque a veces no lo entendamos o nos parezca que se ha olvidado de nosotros. Que si confiamos en Él todo cuanto ocurre en nuestra vida es para nuestro bien. Que como María digamos: Aquí estoy. Haz de mi lo que quieras. Condúceme por el camino que quieras. Pídeme lo que quieras.

 

4.- Escuchemos bien las palabras del Ángel: Alégrate María. Estás llena de gracia, estás llena de Dios. Estás llena de lo más grande que cualquier persona puede desear. Alégrate. El Señor está y estará siempre contigo.

Eso es también lo que nos dice a nosotros: Alégrate. Dios espera que dejes que Él llene tu vida y tu corazón para que seas siempre feliz y también en los momentos difíciles, porque confías en Él, puedas sonreír.

REFLEXIONEMOS UN MOMENTO

**Dejemos que esta Palabra de Dios resuene con fuerza en nuestro corazón porque nos repite constantemente: Alégrate. No tengas miedo. El Señor está contigo.

** Esta debe ser la verdadera alegría de estas fiestas.

**Esta es la alegría y la felicidad que hemos de desear a los demás.

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