ALABARLE

DOMINGO DE RAMOS CICLO B

Domingo 25 de Marzo de 2018

REFLEXIÓN

          1.- La celebración de hoy es como un gran pregón en el que se anuncia las grandes celebraciones de la Semana Santa que constituyen las verdades fundamentales de nuestra fe. Y a la vez, la lectura de la Pasión pone ante nuestros ojos el comportamiento de los que formaban el Pueblo de Jesús, el Pueblo de Dios, y a poco que reflexionemos, también nuestro propio comportamiento.

          Un grupo, quizá no demasiado grande, acompañaron a Jesús cuando llegó a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, vitoreándolo como el que “viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel”. Y es ese mismo pueblo, arrastrado por la presión de los gobernantes, pide a gritos que sea crucificado como un gran delincuente, un blasfemo, un personaje peligroso que revoluciona a toda la sociedad.

 

          2.- Me pregunto muchas veces si acaso no hacemos nosotros lo mismo.

          Nos consideramos sus discípulos, lo reconocemos como nuestro Dios y Salvador, acudimos a Él para que nos ayude, nos saque de nuestras esclavitudes, cure nuestras enfermedades y abra caminos que resuelvan nuestros problemas. Nos emocionamos y cantamos sus alabanzas en las grandes celebraciones.

Pero también nos enfadamos con El cuando no hace las cosas como nosotros queremos; cuando no nos concede lo que pedimos con la rapidez que nos interesa; nos olvidamos de El cuando preferimos llevar una vida cómoda, egoísta, con comportamientos impropios de discípulos suyos; incluso lo apartamos de nuestra vida cuando no queremos aceptar ningún tipo de compromiso que ponga en peligro nuestra imagen y nuestra comodidad.

Nos avergonzamos de ser cristianos, lo disimulamos comportándonos como cualquiera, olvidándonos de dar ejemplo y dar testimonio de nuestra fe.

A lo mejor también alguna vez blasfemamos, criticamos a la Iglesia olvidándonos de que la Iglesia la formamos todos, nos burlamos y humillamos a quienes se manifiestan cristianos considerándolos anticuados, con criterios poco actuales y decadentes.

 

3.- La Semana Santa también nos ofrece unos días de vacaciones y de descanso que necesitamos para dedicar más tiempo a la familia y recuperar fuerzas y tranquilidad por el estrés y el cansancio de nuestro trabajo. Y es justo que así lo provechemos.

Pero permitidme que os pida que no olvidéis que es nuestra Semana Santa. Que celebramos los misterios fundamentales de nuestra fe. Que también necesitamos recuperarnos espiritualmente acudiendo a las celebraciones, aprovechando los tiempos de oración y reflexión que se nos ofrecen en todas las parroquias de cualquier ciudad. Que no seamos solamente consumidores de turismo religioso que, aunque nos puede ayudar, no sustituye el tiempo que podemos y debemos dedicar al Señor.

RELFEXIONEMOS UN MOMENTO

**¿Qué vamos a hacer esta Semana Santa?

**¿Qué podemos hacer para aprovecharla espiritualmente?

Scroll al inicio