DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A
Domingo 19 de Marzo de 2017
REFLEXIÓN
1.-El Evangelio de hoy nos recuerda que Jesús busca el encuentro con todas las personas sin excepción, sean o no judías, buenas o malas, con buen corazón o no… Ha venido a buscar y a salva a todos.
El diálogo con la Samaritana nos hace descubrir tantas manifestaciones de sed que hay en nuestra vida:
*Tenemos sed de las necesidades más elementales: sed de agua, de alimentos, de trabajo, de vivienda digna, de salud
*Tenemos sed de justicia, de libertad, de armonía en la convivencia, de respeto, de paz, de amistad, de personas que nos quieran y se preocupen de nosotros
*Tenemos sed de que nos animen a causa de los fracasos, de las decepciones, las frustraciones
*Tenemos sed de Dios, de llenar nuestra vida de lo que le da sentido, de lo que sacia las necesidades más profundas y más sobrenaturales.
2.- ¿Dónde buscamos saciar nuestra sed? ¿En qué pozos? Muchas veces lo hacemos en pozos equivocados que no nos sacian y nos siguen dejando vacíos y con amargura:
*En el dinero y los bienes materiales
*En el poder creyendo que así podremos restablecer la justicia cuando lo cierto es que el poder nos corrompe
*En el placer, la fama, el alcohol, la droga, el juego, el sexo, la diversión sin límites…
3.- Sólo Jesús es la fuente de Agua Viva que sacia nuestra sed más profunda:
*El sentido y la finalidad de nuestra vida
*El deseo sin límites de amor y felicidad
*La esperanza que nos permite seguir caminando a pesar de las dificultades y los fracasos
Él hace nacer en nuestro corazón esa fuente de Agua viva que hace que nunca más tengamos sed. Jesús quiere encontrarse con nosotros.
+ ¿Buscamos a Jesús como el único que sacia nuestra sed más profunda?
+ ¿Dónde lo buscamos?
+ ¿Bebemos siempre, todos los días, de su agua, o solo en momentos puntuales?
Digámosle en el silencio y desde lo más hondo de nuestro corazón: ¡Señor tengo sed de Ti! ¡Sacia mi sed!

