AGUA VIVA

DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A

Domingo 15 de Marzo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Hay momentos en nuestra vida en los que, como Jesús, nos sentimos cansados. Cansados de buscar la felicidad, la plenitud de nuestra vida; cansados de vivir llevando en nuestra mochila muchas situaciones de sufrimiento, incomprensión, soledad, insatisfacción… y buscamos pozos en los que beber y llenar esa sed de plenitud y de felicidad.

          Bebemos muchas veces en fuentes equivocadas que de momento parece que nos llenan pero que después volvemos a sentirnos vacíos, con amargura y con sensación de estar aún más sedientos, como le ocurría a la mujer Samaritana.

          Pensemos un poco cuáles son esos pozos y esos manantiales equivocados en los que bebemos para saciar nuestra sed.

          Jesús nos recuerda hoy que sólo en Él encontramos al Agua Viva que calma nuestra sed de plenitud y de felicidad, tal como le ocurrió a S. Agustín “Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquiero e insatisfecho hasta que descansemos y lo llenemos de Ti”.

          2.- Jesús también tiene sed de nosotros. Nos ama y desea que estemos junto a Él para llenar nuestra vida de su Amor, porque quiere que seamos felices y no quiere perdernos.

          Nos busca y se hace presente en muchas situaciones de nuestra vida, pero nos cuesta reconocerlo, como a la Samaritana, porque miramos en la dirección equivocada o cerramos los ojos y los oídos para no escuchar su voz.

          Sin embargo, Él sí conoce el fondo de nuestro corazón, nuestros deseos y nuestras decisiones equivocadas y las veces que bebemos en fuentes que sólo nos aportan insatisfacción y vacío.

          Dejemos que el Señor nos encuentre, que nos atraiga hasta Él y saciemos nuestra sed en el Agua Viva de su Palabra, de los Sacramentos, especialmente de la Penitencia y la Eucaristía y encontraremos así la plenitud, la satisfacción y la alegría que siempre buscamos.

          3.- A lo largo del camino de nuestra vida encontramos sentados a la vera del camino muchos sedientos de amor porque se sienten vacíos, solos, excluidos, abandonados…por muchos motivos diferentes. Que tienen SED, aunque quizá no lo saben pero que les hace sufrir y que la sacian en pozos y fuentes equivocadas: el alcohol, la droga, el sexo, los amigos que no son amigos, en el descuido personal en todos los aspectos…

          Nosotros podemos ser “hombres cántaros”, podemos acercarnos a ellos y ofrecerles nuestra cercanía, nuestra mano tendida, nuestra ayuda, nuestro tiempo… y con pequeños gestos repartir vasos de Agua Viva y dejar que beban de la fuente del Amor de Jesús que se les acerca a través de nosotros y en la que pueden refrescar su vida y su corazón reseco y sediento.

          Tal vez Jesús nos está diciendo hoy que necesita de nosotros para repartir el Agua de la Vida a todos los sedientos que encontramos en nuestra caminar diario.

          ¿Hay algo que podemos hacer por los demás y acercarlos a Jesús con nuestras pocas palabras y pequeños gestos de bondad?

          Tres cosas en las que podemos pensar hoy: En qué pozos equivocados bebemos, con que interés queremos beber de las fuentes que Jesús nos ofrece y cómo podemos saciar la sed de los demás.

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